Entrevista - Claudia Patricia Groesman

Cómo entender y tratar la tartamudez infantil

Claudia Patricia Groesman es la Secretaria general de la Fundación Española de la Tartamudez, que ha sido creada hace cinco años por padres y madres de niños que tartamudean, con la finalidad de informar y concienciar a todas aquellas familias que se encuentren afectadas por esta dificultad en el habla y en la comunicación de los niños, e intentar mejorar su calidad de vida. En esta entrevista, hablamos sobre la tartamudez infantil, sobre el innovador método Lidcombe, y el trabajo que realiza la Fundación.

- ¿Qué pueden esperar los padres de niños con tartamudez de la Fundación Española de la Tartamudez?
Apoyo, hacerles saber que no están solos, y que si conseguimos que el entorno del niño sepa sobre sus disfluencias, que los profesores familiares y amigos sepan cómo interactuar y cómo comportarse ante un niño que se atasca o repite, podremos conseguir que el niño sea feliz, después, ya buscaremos el tratamiento más adecuado.

- ¿Qué es lo que puede causar las disfluencias? ¿Problemas emocionales? ¿El bilingüismo infantil? ¿Factores genéticos?
Por desgracia no se sabe exactamente cuál es el origen de la tartamudez, si bien es cierto que los expertos coinciden en que hay varios factores que sugieren que su aparición se debe a una combinación de factores bio-psico-sociales: predisposición genética, y factores, neurológicos, psicológicos, sociales, etc. Sí se sabe que existe un componente genético en la tartamudez, que influye en que una persona pueda tener una mayor predisposición a tartamudear. Es más frecuente dentro de la familia, aunque el niño que tenga un familiar que tartamudee, no siempre va a llegar a ser tartamudo.

- Por lo general, ¿cuándo empieza el problema de la tartamudez en los niños?
Habitualmente, el inicio del problema en un 80% de los casos acontece entre los 2 y los 5 años, pero puede haber casos más tempranos. El comienzo de las disfluencias coincide con el periodo de gran desarrollo del lenguaje y el habla en el niño, en el momento de transición de frases formadas por una o dos palabras al empleo de oraciones complejas. El esfuerzo del niño por hablar correctamente, junto con un ambiente familiar que le pide más precisión y otros factores relacionados con la edad y el desarrollo, pueden favorecer la aparición de repeticiones, vacilaciones y prolongaciones de sonidos.
En la mayoría de los niños, estos balbuceos disminuyen poco a poco hasta remitir totalmente, pero en otros casos continúan e incluso se agravan. De hecho, en estos últimos casos el habla se hace más tensa, aparecen bloqueos musculares al hablar y es posible que respondan a los requerimientos del habla con temor, frustración o desconcierto.
Es importante aclarar que no hablamos de "niños tartamudos". El 5% de los niños tienen disfluencias entre los 2 y 5 años, y al existir la posibilidad de remisión del 80%, no podemos ni debemos catalogar o colgar un cartel, con la carga psicológica que ello implica. Es por ello que hablamos de niños con disfluencias o niños que tartamudean, siendo el primer término el más conveniente.

- Qué es la tartamudez. ¿Cómo se clasifica?
La tartamudez son interrupciones en la fluidez del habla de las personas, que se acompañan de tensión muscular, miedo y stress, las cuales son la expresión visible de la interacción de determinados factores biológicos, psicológicos y sociales.
Las repeticiones son normales (disfluencias típicas) si no se acompañan de esfuerzo o incomodidad al hablar (gestos-tensión). Es común escuchar en el habla de los niños pre-escolares estas disfluencias típicas tales como: pero pero; yo yo; cua-cuando; que que fue; pu-pu-puedo; el de los el de los; etc. Pero a veces, frente a una exigencia del medio, algunos niños intentan evitar estas repeticiones y se esfuerzan para hablar, para que el mensaje sea continuo. Este esfuerzo genera tensión en los músculos del habla y del cuerpo en general.
El aumento de tensión aumenta la disfluencia. Las disfluencias acompañadas por tensión dejan de ser típicas y se convierten en disfluencias atípicas, tales como: prolongaciones de sonidos: "p p p papá", repetir más de dos o tres veces sonidos o sílabas: "pa pa pa pajarito", bloquearse o atascarse al hablar, observar tensión o esfuerzo claro al hablar: "cerrar los ojos", "hacer muecas", "mover el cuello o las manos" como para ayudarse cuando se está bloqueando.

- En su opinión, ¿Los casos de tartamudez crecen o decrecen?
Cada vez más la sociedad está más concienciada de que existe la tartamudez y de que no es un problema mental sin remisión. Con el tiempo cada vez hay más especialistas en el tema, y las familias están mucho más informadas, con lo cual el niño recibe un tratamiento preventivo más temprano y por tanto más efectivo. No es que hayan menos personas disfluentes, sino que hay más y mejores tratamientos y más información a las familias y afectados.

- Cómo es el tratamiento convencional de la tartamudez. ¿Se puede corregirla por completo? ¿Quiénes son los especialistas implicados en el tratamiento?
No existe un tratamiento válido para todo el mundo, es como un traje a medida, debiendo ser un tratamiento multidisciplinar, psicológico-logopédico. No todo el mundo llega a corregir su tartamudez, lo que sí que es cierto, es que cuanto antes se identifique el problema, el primer paso es que los padres obtengan las guías con las pautas correspondientes para interactuar con el niño, haciendo extensiva esta información a toda la familia, maestros y entorno del niño (ver guias para padres y docentes en Fundación) y el segundo paso es recurrir a un profesional especializado para realizar una exploración y diagnóstico . Estos dos pasos son vitales para ayudar a no cronificar las disfluencias.

- En casa, ¿Qué puede y lo que no debe hacer la familia para ayudar la comunicación de un niño con disfluencias?
Es muy importante recomendar la lectura de las guias, tanto de padres, docentes y pediatras. Estar informados, sobre como interactuar con el niño, es lo mejor que podemos hacer, no, para criar niños perfectos, sino ayudarlos a que se conviertan en un adultos felices. Algunos consejos para los padres:
- Saber escuchar al niño sin meterle prisa.
- Darle tiempo para hablar, para que pueda expresar cómodamente su mensaje.
- No interrumpirlo cuando habla ni dejar que él interrumpa a los demás: respetar los turnos para hablar.
- Formularle preguntas una a una y sólo las necesarias.
- Modificar su propio lenguaje para no acelerar y evitar ritmos vertiginosos
- Hablarle con frases cortas y con un lenguaje fácil, adecuado para su edad.
- No decirle cosas como "para, vuelve a empezar", "no te apures", "habla despacio". Este tipo de correcciones aumentan la tensión.
- Utilizar simultáneamente la comunicación no verbal: acariciarlo, mirarlo, tocarlo, aceptarle juegos no verbales.

- En la escuela, qué pueden hacer los docentes para que un niño tartamudo no se sienta incómodo ni diferenciado de los demás.
Para que el niño se sienta cómodo y arropado dentro del ámbito escolar, suele ser suficiente, el conocimiento de esta dificultad y la comprensión por parte del maestro. Así lograremos ayudarlo a vivir, una de las etapas más difíciles, pudiéndose convertir en un adulto feliz.
La escuela es un ámbito en el que los niños pasan muchas horas al día, en dónde se realizan muchas actividades que requieren del uso del lenguaje y de la interacción, siendo un lugar donde puede vivir experiencias negativas que pueden convertirse en algo traumático para el niño.
La escuela suele ser el lugar en donde se desarrollan la mayoría de las actitudes que tienen los niños disfluentes generalmente en respuesta a las burlas de sus compañeros. Si bien, un maestro informado puede intervenir facilitando actitudes de comprensión y apertura a la diversidad.
La tartamudez es una dificultad en el habla que afecta la comunicación.
La escuela puede llegar a ser estresante para algunos niños. Para aquél que tiene temor a leer en voz alta, a hablar en clase, a responder preguntas, a actuar, y/o a hablar en los recreos, produciendo una ansiedad particular. Habitualmente recomendamos tratar al niño de la forma más normal que sea posible. La escuela sirve de entrenamiento para la etapa adulta, dónde no recibirá tratos especiales. Forzarlo a la vergüenza o humillación sería errado, tener un trato "privilegiado" podría estimular una actitud discriminatoria, afectando su seguridad y autoestima. Posiblemente la mejor solución sería hablar con él, crear una estrategia conjunta; la información dada por la terapeuta del lenguaje especialista en tartamudez, suele ser de gran ayuda.

- Algunos consejos para interactuar con un niño con disfluencias.
1. Tener presente que la tartamudez no afecta la capacidad intelectual de las personas. Que un niño sea disfluente no significa que no esté capacitado para aprender.
2. El alumno no debe evitar tartamudear. Permitir que hable lo más natural y cómodamente posible y con la menor tensión, si lo intenta evitar, su autoestima se verá influenciada por el problema de comunicación y esto desencadenaría actitudes viciosas.
3. No estimularlo a que realice ningún artificio para evitar los bloqueos: golpear con los pies, chasquear los dedos, respirar profundo, etc. Esto lleva a "nutrir" los bloqueos.
4. Valorar más el contenido que la forma, demostrando mucho interés en lo que dice y no en cómo lo dice. El niño cuando se bloquea o repite se vuelve muy sensible a lo que “lee” en la cara de quien lo escucha: no poner caras extrañas ni mostrar ansiedad.
5. No evaluar constantemente su comportamiento verbal. No demostrarle que estamos pendiente de sus bloqueos, y sobre todo, no interrumpir su mensaje, ni completar lo que dice o terminarle la frase.
6. Escucharlo relajadamente sin crítica ni juicio, dándole todo el tiempo necesario para hablar.
7. Destacar los aspectos valiosos de su personalidad frente a los demás compañeros creando un entorno de comprensión dentro del aula.
8. Estimularle para que participe en discusiones y tareas grupales, como por ejemplo, favorecer los juegos teatrales y que adopte distintos roles, esto aumentará su autoestima, pero nunca obligándole a hacerlo.

Es muy importante que los padres, familia y la escuela trabajemos en conjunto, con una misma línea, eso facilitará que el niño se sienta cómodo en ambos lugares.