Claves para comunicarte con tu bebé
El diálogo y la comunicación con los bebés

Al principio, las caricias, la intensidad y melodía de la voz, las diferentes formas de mirar de mamá, serán las señales que guíen a tu bebé en sus interacciones y primeros contactos con el mundo. Pero, los bebés también son capaces de comunicar lo que necesitan. Estos primeros intentos comunicativos se podrían clasificar en dos categorías: señales que comunican satisfacción o placer y señales que comunican necesidad de ayuda (sensación de peligro físico y emocional o satisfacción de necesidades insatisfechas).
Interpreta qué dice tu bebé

Los pilares de una buena comunicación
El éxito o el fracaso de los primeros intercambios comunicativos, así como la facilidad o la dificultad para establecerlos va a depender de las características de los interlocutores, de su carácter y de su actitud frente al acto de comunicar.Características comunicativas de los niños
1. Activos. Son niños capaces de iniciar una interacción y de responder a todos los intentos comunicativos de los adultos. Así, vemos a bebés sonriendo para provocar la sonrisa de la madre y que mueven los bracitos cuando ella le devuelve la sonrisa. Con ellos, es fácil interactuar y alentar sus progresos.
2. Tímidos o reacios. Estos niños no inician la comunicación, pero pueden responder a nuestros intentos. Tendremos que esforzarnos más con ellos.
3. Pasivos. Son los que no inician ni responden a los intentos comunicativos de los adultos. Van a su "propio aire" y cuesta introducirnos en su juego. Con este tipo de niños resulta más difícil mantener el interés de comunicarnos, pero son los más necesitan de nuestro aliento y nuestro deseo de conectar.
Características comunicativas de los adultos
A menudo, los adultos desplegamos una serie de roles con los niños. Les consolamos cuando se sienten mal, les alentamos cuando tienen que enfrentarse a un desafío, les enseñamos alguna habilidad nueva o les interrogamos cuando queremos asegurarnos de que han comprendido alguna instrucción que les hemos dado. Pero, a veces, los adultos desplegamos más un rol sobre los otros y esto también influye en las interacciones con los niños. Partir del interés del niño y dejar que él lidere el espacio lúdico significa contar desde un principio con su atención y su participación. Para que la comunicación fluya, ten en cuenta estas recomendaciones:
1. Exceso de control: cuando elegimos siempre el juego o dirigimos la actividad de los niños, cuando les examinamos constantemente con miles de preguntas sin dar casi tiempo a que nos respondan o cuando ayudamos a los niños sin dejarles desplegar sus habilidades (aunque se equivoquen al principio y un rato después también), las interacciones comunicativas se ven menguadas.
2. Escasa participación: cuando los adultos nos divertimos solos con el juego sin contar con el niño, cuando no esperamos y no seguimos su interés, seguramente, el niño >b>se desconectará y rechazará la participación del adulto.
3. Poca paciencia: cuando en los turnos de diálogo no esperamos lo suficiente la respuesta del niño y continuamos con lo nuestro, cerramos la puerta al diálogo. Los adultos debemos esperar expectantes esa intervención (una mirada, un gesto, una sonrisa) para mostrar nuestro interés y después ofrecer una respuesta.
Marisol Nuevo. Editora de GuiaInfantil.com











Comentarios
stella febrero 12, 2012 08:57
en cualquier momento me quedare embarazada y es sitio web me va a ayudar un monton gracias por existir
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