Los reflejos del recién nacido

Los reflejos que miden la vitalidad del bebé recién nacido

Los reflejos del recién nacido son actos totalmente involuntarios, que van desapareciendo con el tiempo. Los especialistas creen que estas habilidades son, en realidad, una herencia de nuestros antepasados, que demuestra nuestro origen, ya que eran necesarios para sobrevivir en el medio hostil en el que vivían.

Estas respuestas nos recuerdan nuestro origen animal y, a fuerza de repetirse durante miles de años, se han quedado grabadas en nuestro código genético para que el recién nacido pueda utilizarlas, a pesar de no tener el cerebro totalmente desarrollado.

Un examen de vitalidad para el bebé recién nacido

Los reflejos del recién nacido

Estos reflejos le permitirán realizar acciones sorprendentes que, aunque ahora no tienen utilidad, sirven a los especialistas para valorar su vitalidad y su estado de salud neurológico. Así, antes de salir del hospital, el neonatólogo le realizará el conocido test de Apgar, que se basa en las reacciones del bebé ante alguno de estos estímulos y sus reflejos.

Gracias a su maduración intelectual y emocional, al cabo de los meses, empecerá a manifestar reacciones voluntarias para interactuar con su entorno, a la vez, que estos reflejos se van perdiendo. Sin embargo, no intentes comprobar por ti misma si sigue manteniéndolos o ya los ha perdido. El pediatra es el especialista que sabe valorarlos, en relación a su edad, sin dañar al bebé. Ten en cuenta que pueden ser un indicativo de que algo no marcha bien.

Los 7 reflejos del bebé recién nacido

1. Reflejo de Galant. Al pasar la mano por la parte baja de la espalda y hacia un lado, por la zona de los riñones y en paralelo a la columna vertebral, el bebé arquea ligeramente el cuerpo hacia ese lado. Este reflejo lo mantendrá hasta el año.

2. Reflejo de Moro. Cuando el bebé está tumbado sobre una superficie blanda, le sostenemos po r las muñecas y le separamos un poquito. Después le dejamos caer hacia atrás. El bebé abrirá los brazos y los echará hacia delante como si fuera a dar un abrazo. Luego llora. Esta misma reacción se produce también cuando alguien da un golpe fuerte, cuando se hace un movimiento brusco o cuando se enciende una luz intensa. Se cree que es un reflejo defensivo, que desaparece hacia el cuarto mes de vida.

3. Reflejo Prensil. Consiste en la habilidad del recién nacido de agarrar con fuerza cualquier cosa que roce la palma de su mano como el dedo de su mamá o una cuerda. Se trata de un reflejo remoto que permite al bebé sujetarse involuntariamente. El contacto que se establece entre la persona que le agarra y él mismo favorece la vinculación afectiva. Generalmente, suele desaparecer a los seis meses.

4. Reflejo de Búsqueda. Aparece cuando se roza suavemente su mejilla o la comisura de sus labios. Entonces, el bebé gira la cabeza en esa dirección en busca de alimento. Suele desaparecer alrededor de los cuatro meses.

5. Reflejo de succión. El bebé chupa cuando se le introduce algo en la boca. Se puede apreciar ya en las ecografías antes del nacimiento, se intensifica hacia el tercer mes y suele desaparecer hacia el sexto mes cuando el acto de succión es voluntario.

6. Reflejo de prensión plantar. Aparece cuando el bebé siente un roce en la planta de sus pies. Entonces, recoge los dedos hacia abajo, flexionándolos, como hacen los primates para agarrarse. Concretamente, éste es el reflejo que más tiempo permanece, hasta el año de vida. Reflejo de Arrastre. Al colocar al bebé boca abajo, intentará mover sus piernas para avanzar gateando. Lo podrás ver mejor si colocas tus pulgares bajo sus pies. Le servirán de apoyo. Este reflejo desparece a los tres meses de vida.

7. Reflejo de Marcha. Resulta curioso ver como el recién nacido hace el intento de caminar cuando sujeto por las axilas y con un pie apoyado, levanta el contrario para intentar dar un paso o varios. Sólo se mantiene hasta el segundo mes.

Marisol Nuevo