Tipos de otitis infantil

Cómo distinguir entre otitis media aguda, secretora y externa

Las infecciones de oído producen irritabilidad y dolor, a veces intenso. Cuando suceden, el niño suele despertarse varias veces durante la noche con un llanto persistente. Tratar estas infecciones correctamente es clave para evitar que se repitan continuamente.

Cuando el niño se queja del oído, lo más recomendable es consultar con su pediatra para que pueda distinguir el tipo de otitis que presenta el niño e iniciar el tratamiento adecuado.

Otitis media aguda en niños y bebés

Niño miran oído

Es la infección del oído medio. Suele ir acompañada de dolor o supuración y, a menudo, de fiebre o enrojecimiento del tímpano. Se llama otitis media porque la inflamación se produce en el oído medio, entre el tímpano y la trompa de Eustaquio.

Este tipo de otitis es muy frecuente en los niños. Es la primera causa de prescripción de antibióticos debido a que la mayoría están causadas por bacterias en la infancia y a que el riesgo de la otitis media aguda reside en sus secuelas, pues las más frecuentes son las recurrencias y la otitis media serosa. Se estima que, aproximadamente, el 5 por ciento de los niños está 'predispuesto' a desarrollar una otitis media aguda de repetición y, que hasta una tercera parte de los niños afectados de otitis media aguda, padecerán un nuevo episodio en un mes.

Causas de la otitis media en niños

Las bacterias como el Neumococo, el Haemophilus, la Moraxella Catarrhalis, el Estreptococo y el Staphylococcus aureus son los causantes más frecuentes. Generalmente, proceden de la nasofaringe y ascienden a través de la trompa de Eustaquio hacia el oído medio. Un reciente estudio ha revelado que en los niños que suelen padecer otitis de repetición, el 75 por ciento de las recurrencias estaban producidas por cepas bacterianas nuevas, mientras que el 25 por ciento restante era consecuencia de la misma cepa bacteriana (reinfecciones) o se debían a incumplimiento del tratamiento. Otras veces, las infecciones de las vías respiratorias altas, producidas por virus influenza y parainfluenza, se complican a menudo con otitis media aguda, debido al proceso infamatorio.

Otitis media secretora en bebés y niños

Se caracteriza por la acumulación de moco en el oído medio, entre el tímpano y las trompas de Eustaquio. Al principio, no hay infección ni fiebre ni dolor, sólo acumulación de líquido, lo que dificulta la audición del niño. Si ese líquido no se puede drenar, se convierte en un caldo de cultivo de gérmenes y da lugar a una otitis detrás de otra, generando lo que se conoce como otitis de repetición.

¿Por qué se produce?
Cuando la trompa de Eustaquio se bloquea parcialmente, el líquido se acumula en el oído medio. Las bacterias que ya están dentro del oído quedan atrapadas y comienzan a multiplicarse. Esto puede llevar a una infección del oído. La otitis media exudativa o secretora es muy común en invierno o a comienzos de la primavera, pero puede ocurrir en cualquier época del año. Ocurre más a menudo en niños menores de 2 años y es poco común en recién nacidos. Los niños pequeños contraen este tipo de otitis más a menudo que los niños más grandes debido a que la trompa es más corta, horizontal y recta, lo que facilita la entrada de las bacterias. Además, su trompa es más flexible y tiene una abertura más diminuta, que es fácil de bloquear.

Generalmente, desaparece por sí sola en semanas o meses. La mayoría de los niños no presenta daño a largo plazo en su capacidad para oír o hablar, incluso cuando el líquido permanece durante muchos meses en el interior de su oído.

Otitis externa en niños y bebés

Consiste en la inflamación que recubre el canal del oído externo y se conoce coloquialmente como 'oído de nadador'. La infección suele situarse en el conducto auditivo externo, que es el tubito que conduce los sonidos desde el exterior del cuerpo hasta el tímpano. Afecta sobre todo a los niños que pasan mucho tiempo en el agua. Cuando hay demasiada humedad en el oído, la piel que recubre el interior del conducto auditivo se puede irritar y lesionar, permitiendo la proliferación de bacterias u hongos. En los climas templados, la otitis externa es frecuente durante los meses de verano, cuando los niños se bañan en el mar o en la piscina. Pero no hace falta nadar para tener otitis externa. Tener eccema o la piel demasiado seca, rascarse el conducto auditivo, limpiarse demasiado enérgicamente los oídos con bastoncitos de algodón o introducirse en las orejas objetos punzantes, como hebillas o alfileres para sujetar el pelo, incrementan el riesgo de desarrollar otitis externa. Y es que cualquier cosa que lesione la piel que recubre el interior del conducto auditivo puede provocar este tipo de infección.

¿Cómo detectarla?
El principal síntoma de la otitis externa es el dolor de oído, que puede ser intenso y empeorar cuando se toca o se mueve el lóbulo o el exterior del pabellón auditivo externo. A veces, también duele al masticar, y el dolor puede ir precedido de picor. ' La otitis externa no es contagiosa y no suele cursar con fiebre.

¿Cómo prevenir la otitis externa?
Usar tapones para cubrir el oído durante la natación y, que no entre agua, es una de las medidas más efectivas. Para evitar que los niños se lesionen los oídos, evita que se limpien ellos mismos y que se introduzcan objetos en las orejas, ni siquiera bastoncillos de algodón. La otitis externa se suele curar al cabo de siete a 10 días de iniciar el tratamiento con gotas antibióticas o corticoides, según el caso.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com