El verano con tu bebé. Cuidados extra contra el calor

En casa y al aire libre protege a tu bebé del calor

Los bebés son mucho más sensibles al sol, a las altas temperaturas, a los cambios de rutina familiares durante las vacaciones y a las corrientes de aire, entre otras cosas.

Protegerle del calor, mantenerle fresco e hidratado, y alejarle del sol directo son algunas de las principales recomendaciones para disfrutar de un verano sin riesgos con tu bebé.

Una habitación fresca para tu bebé

El verano con tu bebé

Cuando hace mucho calor, el aire acondicionado es la solución para soportarlo en muchos hogares. Sin embargo, cuando tenemos un bebé es importante tomar una serie de precauciones para evitar exponerle al chorro de aire de forma directa, que es lo que nunca debemos hacer. Por tanto, conviene poner el aire acondicionado unos minutos antes, para refrescar la habitación, antes de llevar al bebé y apagarlo o subir un poco la temperatura del termostato cuando el bebé esté allí.

La temperatura de la habitación girar en torno a los 22 ºC. Ten en cuenta que los bebés son muy sensibles a las variaciones térmicas. Para mantener la temperatura de la habitación lo más fresca posible durante el día, conviene abrir las ventanas a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde y ventilar durante al menos 15 minutos. Evita que tu hijo esté situado en la zona de corriente mientras tienes las ventanas abiertas. Después, baja un poco la persiana durante las horas que más calienta el sol para mantener el frescor durante más tiempo.

La temperatura de los bebés y su sistema de termorregulación

Los bebés tienen la misma sensación térmica que los adultos, excepto los recién nacidos, con menos de dos o tres semanas, que aún no regulan bien la temperatura corporal. Los niños sienten más o menos el mismo calor que los adultos y cuando el termómetro sube demasiado, para evitar que sude y que su piel sufra irritaciones y sarpullidos fruto de la sudamina, conviene refrescarle con una esponjita húmeda y, una vez seco, dejarle un rato desnudo en un lugar libre de corrientes de aire.

Para dormir, es suficiente vestirle con un body de algodón y arroparle con una sábana. Si su habitación recibe el sol directo por la tarde y a la hora de dormir el ambiente es demasiado sofocante, puedes cambiar su cuna de sitio y llevarla a otra habitación más fresca.

El calor del verano y el bebé al aire libre

Para sacar al bebé de paseo en los días calurosos del verano, conviene hacerlo a primera hora de la mañana o bien a última de la tarde cuando los rayos solares son más tenues y la sensación térmica menos sofocante y más agradable. Evita usar las mochilas portabebés porque el pequeño viaja demasiado pegado al cuerpo de sus padres y éste suele desprender demasiado calor cuando se camina a paso ligero y además, el bebé lleva su tronco completamente cubierto por la tela de la mochila, que también aumenta la sensación de calor.

Por tanto, para días calurosos, elige el cochecito o la sillita para pasear con tu bebé y despliega el toldo o la sombrilla de la sillita para evitar que los rayos del sol quemen su delicada piel. En la silla, tu bebé se encontrará más fresco y libre que en la mochila portabebés. Y no te olvides de las lociones o los aerosoles para ahuyentar a los insectos durante vuestro paseo o excursiones. Es importante que te lo recomiende el pediatra para que sea compatible con la piel de tu bebé y evita aplicárselo en las manos y en los pies porque podría chupárselos.

Otra opción es vestirle con pantalón y manga larga de colores claros y tejidos transpirables que son algo más ligeros y cubren todo el cuerpo para protegerlo de las picaduras. En casa, una mosquitera adaptable a la cuna o el uso de insecticidas eléctricos te pueden ayudar a mantener a raya a los insectos lejos de tu bebé.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com