Amamantar es la mejor prevención contra las alergias

Beneficios de la lactancia materna para la salud del bebé

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

La lactancia materna es el mejor alimento que existe para los bebés, es el más equilibrado y saludable, ya que contiene todos los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo y crecimiento. Por algo, la Organización Mundial de la Salud, recomienda la lactancia materna para el bebé de forma exclusiva hasta los 6 meses y junto con la alimentación complementaria hasta los 2 años. 

Sin embargo, la leche materna no es sólo la mejor forma de alimentar al bebé, sino que además varios estudios han demostrado que previene contra algunas enfermedades y protege al bebé ante ciertas alergias.

Leche materna contra las alergias del bebé

Amamantar previene alergias en el bebé

Según varios estudios e investigaciones, los niños que han sido amamantados con leche materna tienen menos probabilidades de tener alergias tanto cutáneas como a determinados alimentos. En concreto, se ha comprobado que reduce el riesgo de sufrir dermatitis atópica y alergia a la proteína de la leche de vaca, tan comunes en la infancia.

El calostro, ese líquido blanquecino que precede a la leche materna, es altamente beneficiosa para el recién nacido, ya que contiene una sustancia que forma una capa protectora sobre las mucosas de los intestinos, la nariz o la garganta del bebé, que son zonas propensas al ataque de virus y bacterias. Muchas madres dudan sobre si sus bebés estarán bien alimentados durante los primeros momentos, ya que el calostro no suele ser abundante, pero los médicos lo recomiendan de forma generalizada por la gran cantidad de nutrientes, vitaminas y defensas que tiene para el bebé. 

La leche materna proporciona anticuerpos que ayudan al bebé a defenderse de determinados virus, bacterias o infecciones. Además, alarga el período de inmunidad del bebé. Está demostrado que los bebés alimentados con lactancia materna de forma exclusiva durante sus primeros meses de vida reducen sensiblemente la posibilidad de padecer enfermedades respiratorias como el asma

En cualquier caso, si existen antecedentes familiares de eczemas y alergias en la familia, es bueno discutir con el pediatra las implicaciones para la alimentación posterior del bebé. La selección del momento oportuno para la introducción de alimentos sólidos en general, al igual que algunos alimentos específicos, puede ayudar a prevenir algunas alergias.

Igualmente existe alguna evidencia de que los bebés expuestos a ciertos alergenos transmitidos a través del aire (como los ácaros del polvo y la caspa de los gatos) tienen menos probabilidad de desarrollar alergias relacionadas con dichos desencadenantes. Esto se conoce como la 'hipótesis de la higiene' y surgió de la observación de que los bebés en las granjas tienden a tener menos alergias que los bebés que crecen en ambientes más estériles. Una vez que las alergias se han desarrollado, el hecho de tratarlas y evitar cuidadosamente las cosas que causan reacciones pueden prevenir las alergias en el futuro.