A partir de qué edad pueden tomar helado los niños

Cuándo podemos incorporar los helados en la dieta infantil

Carlota ReviriegoNutricionista

En general, los expertos recomiendan no dar helado a niños menores de 1 año. El principal motivo es que, hasta entonces, no es recomendable que se introduzca en la dieta del bebe ningún alimento que contenga leche de vaca o de otras especies, incluyendo sus derivados, salvo que sean preparados especiales para bebés.

A partir de los 12 meses, la leche y sus derivados, incluyendo los helados, pueden empezar a formar parte de la dieta del niño. 

Precauciones con los helados para los bebés

Niña come helados

1. Las alergias: Es conveniente extremar las precauciones cuando los helados contienen determinadas frutas o frutos secos. Algunas frutas, como las fresas, son altamente alergénicas, y son un ingrediente muy común en los helados comerciales. Los frutos secos son también altamente alergénicos, y, por riesgo de atragantamiento, no se suele recomendar su administración hasta que el niño mastica adecuadamente, por lo que deberían evitarse los helados que los contengan en su composición. En este punto existe cierta controversia en cuanto a la edad concreta hasta la que debiera posponerse la ingesta de frutos secos enteros o en trozos, ya que no es posible generalizar. El tipo de dieta que haya llevado el bebé desde la introducción de la alimentación complementaria y su soltura masticando pueden dar una idea de si está preparado o no para su consumo. 

2. Colorantes y aditivos: Por otra parte, los helados comerciales contienen además colorantes, conservantes y otros aditivos que pueden causar alergias en niños pequeños, por lo que los helados hechos en casa son la opción más saludable para nuestros hijos. En particular, los batidos de frutas hechos en casa, elaborados con leche o yogur natural, y congelados bien en forma de tarrina o de polo, pueden resultar atractivos para el niño, a la vez que le proporcionan nutrientes provenientes de la fruta y la leche sin añadir un extra de azúcar a su composición.

3. Intoxicaciones alimentarias: En el apartado sanitario, además de asegurarse que el establecimiento donde se adquieren los helados respeta las normativas de seguridad e higiene de los alimentos, no debe olvidarse que respetar la cadena del frio es primordial para mantener a raya las bacterias que pueden causar toxiinfecciones alimentarias. La salmonelosis, en particular, puede ocurrir por el consumo de un helado contaminado con Salmonella, una bacteria relativamente frecuente en helados elaborados a base de leche cuando éstos no se mantienen a la temperatura adecuada.

Por otra parte, es necesario tener en cuenta que los helados, particularmente los comerciales, tienen en su composición grandes cantidades de azúcar, por lo que su consumo solamente debe ser ocasional, ya que la ingesta elevada de azúcar se relaciona con caries dental y sobrepeso.