Cuando el bebé no tolera la leche

Qué hacer si el bebé tiene alergia a la proteína de la leche

Carlota ReviriegoNutricionista

La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es una reacción de hipersensibilidad del sistema inmunitario frente a un antígeno alimentario (proteína), en este caso, la proteína de la leche de vaca (PLV).

Conviene diferenciarla de la intolerancia a la lactosa, que se produce cuando existe un déficit en una enzima denominada lactasa.

La alergia de los bebés a la proteína de la leche 

Bebé toma biberón

Los niños con este tipo de alergia, reaccionan frente a una o varias proteínas de la leche. La betalactoglobulina es una proteína sérica totalmente extraña para la especie humana ya que no existe en la leche materna. Por ello, es una proteína muy alergénica, que, cuando existe un contacto temprano del lactante con la leche de vaca (casos de alimentación con formula artificial o introducción temprana de la leche en su dieta), se está introduciendo en el momento en que se están estableciendo los mecanismos de tolerancia inmunológica, y eso puede contribuir a la aparición de la APLV.

Qué hacer si el bebé tiene alergia a la proteína de la leche

Los bebes o niños afectados por esta alergia, así como las madres de lactantes amamantados que sufren APLV, han de seguir una dieta libre de proteína de la leche de la vaca. Además de en los alimentos, algunos cosméticos, lociones y medicamentos, contienen en su composición PLV, por lo que también habrá que evitarlos. 

Pueden encontrarse cantidades traza de PLV en alimentos que originalmente no la contienen, como consecuencia de contaminación industrial, debida a fabricación conjunta con otros alimentos, o en la misma cadena de fabricación. Por ello es de gran importancia leer todas las etiquetas si se sigue una dieta libre de PLV, controlar al máximo los productos industriales, y evitar todo aquello de lo que no se tenga información de composición completa y fiable. Además, conviene conocer la composición de los aditivos, ya que algunos de los empleados en la industria alimentaria proceden de la leche. 

La lactosa, en principio, no provoca reacción del sistema inmunitario, pero puede encontrarse acompañada de proteínas que no en ocasiones no se pueden eliminar en los procesos de purificación y éstas si pueden desencadenar reacciones, sobre todo en individuos con sensibilidad muy elevada.

Alimentación para niños con alergia a la proteína de la leche

Las opciones disponibles para alimentar a un lactante no amamantado con APLV son varias: las leches hidrolizadas (hipoalergénicas), las fórmulas basadas en aminoácidos y las obtenidas a partir de proteínas de soja. Esta última no es recomendable antes de los 6 meses de edad según varias asociaciones de pediatras, por lo que conviene confirmar con el especialista o hacer una prueba clínica de tolerancia, ya que la reactividad cruzada entre PLV y proteína de soja se observa en el 70-80% de los casos.

Las leches de cabra u oveja, tampoco son aconsejables, ya que sus proteínas son muy similares a las de la leche de vaca y pueden producir reacciones cruzadas en más de un 75% de los casos.

Pasados los 12 meses, puede re-introducirse la proteína d ela leche de la vaca, aunque será el especialista el que haga las recomendaciones. En algunos casos, y dependiendo de la gravedad de cada caso, puede ser recomendable excluir de la dieta otros alimentos potencialmente alergénicos, como pueden ser los frutos secos, la soja, los huevos y el pescado/marisco hasta al menos esta edad, para así prevenir otras posibles alergias alimentarias. 

Como nota positiva, según las investigaciones actuales, alrededor de un 80% de los niños con APLV superan esta alergia alrededor de los 2 años, y sólo un 10% la mantiene hasta la edad adulta.