El pescado y los niños. Beneficios y riesgos

Qué cuidados debemos tener al darle pescado a nuestros hijos

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

El pescado es un alimento indispensable en la dieta de nuestros hijos, pero debemos tener ciertas precauciones. Por ejemplo, debemos limpiarlo bien, mirar que no quede ninguna espina y tener especial cuidado con los pescados más propensos a llevar algún tipo de parásito como el anisakis. El pescado azul, además, no conviene introducirlo demasiado pronto en el menú de los niños. Te explicamos por qué.

Qué pescado pueden tomar los niños y qué beneficios tienen

Niña con plato de pescado delante

¿Pescado azul o blanco? Durante mucho tiempo ni si quiera los pediatras se ponían de acuerdo. Algunos insistían en la importancia de incluir pescado azul en la diera infantil y otros alertaban sobre los altos porcentajes de mercurio que presentaban muchos de estos pescados (sobre todo el pez espada y la caballa). Pero hoy en día, casi todos los médicos recomiendan el consumo de ambos tipos de pescado al menos dos veces por semana. Eso sí, mientras que el pescado blanco (merluza, pescadilla, lenguado, gallo...) se puede introducir en la dieta de los bebés a partir de los 12 meses, el pescado azul no es conveniente hacerlo antes de los 18 meses, por la cantidad de ácidos grasos que contiene (tiene un 5% de grasa frente al 2% del pescado blanco).

¿Y cuáles son los pescados azules? El atún, la sardina, el boquerón, el areque, el pez espada, el jurel...

Mientras que el pescado blanco aporta a los niños calcio, hierro, yodo y vitaminas (vitamina A, B1, D y E) , el pescado azul es además fuente de ácidos grasos omega-3 .

El peligro de las espinas del pescado en los niños 

Muchos padres prefieren reducir la proporción de pescado que toman sus hijos por miedo a que contengan espinas. Pero hoy en día es muy fácil desprenderse de ellas. En la pescadería puedes pedir que te den la parte del pescado que menos espinas tenga. El propio pescadero podrá hacer una primera limpieza. Antes de prepararlo, vuelve a mirar. Podrás guiarte mejor por el tacto y quitar cualquier espina que detectes. Por último, antes de que tu hijo se coma el pescado, pártelo en trozos pequeños para asegurarte de que no quede ninguna espina. Se lo puedes dar en la papilla si aún es pequeño o en trocitos pequeños si ya empieza a masticar.

Hay pescados que están libres de espinas, como los filetes de emperador o de atún. Y otros que son menos recomendables para el niño porque las espinas son mucho más difíciles de sacar, como en el caso de la sardina. De todas formas, hay que acostumbrar desde pequeños a los niños a masticar bien, para que puedan localizar cualquier objeto duro en la boca.

El peligro de los parásitos del pescado en los niños

Hoy en día es difícil encontrarse pescados con párasitos, pero puede ocurrir. Hay parásitos inocuos, y otros que sí pueden ser peligrosos para la salud. El parásito más agresivo es el anisakis. Se encuentra en el intestino y vísceras del pescado (puede estar en merluza, pescadilla, boquerones, bacaladitos, anchoas...). Para evitar cualquier riesgo, además de limpiarlo muy bien por dentro, es mejor que congeles el pescado durante al menos 48 horas a una temperatura de -18ºC.

Es la única forma de matar el parásito del anisakis. Además, el pescado congelado no pierde sus propiedades. Sólo se nota un poco en el sabor. El pescado libre de cualquier tipo de problema es el de los preparados de forma industrial, como los palitos de merluza. Son más atractivos a los ojos y el paladar de los niños pero también contienen menos omega 3 y aportan más grasa al servirse fritos.

Cómo afecta el mercurio de algunos peces en los niños

Es cierto que el pescado azul contiene mayor cantidad de mercurio que el blanco, un metal que en grandes dosis, puede ser perjudicial para el sistema nervioso (sobre todo en los primeros años de vida). El mercurio (y otros metales pesados) están presentes en el agua debido a la contaminación. Sin embargo, las propiedades del pescado azul son muchísimas.

Por eso, los pediatras recomiendan incluirlo en el menú de los niños a partir de los 18 meses pero en cantidades más pequeñas que en el caso del pescado blanco. Los peces con más contenido en mercurio son: el pez espada, la perca de alta mar, el tiburón y la caballa