Conservantes y colorantes en la alimentación infantil

Qué conservantes naturales usar en la alimentación de los niños

Carlota ReviriegoNutricionista

Durante siglos se han utilizado conservantes para alargar la vida útil de los alimentos y para mantener sus propiedades nutricionales. Sin embargo, debido al creciente uso de los colorantes y conservantes artificiales y a los posibles riesgos para los niños que se relacionan con su consumo, el consumidor actual prefiere un producto libre de todo tipo de conservantes.

Existen, no obstante, colorantes y conservantes naturales que no suponen tal riesgo para la saludy que pueden utilizarse para la conservación de alimentos incluso en casa.

4 conservantes naturales que no suponen riesgos para la salud de los niños

Niña come bollo

Los alimentos se oxidan al entrar en contacto con el aire. Además, existen en el ambiente microorganismos que causan putrefacción, y estos dos procesos son responsables de que el estado del alimento empeore. Por eso se necesita usar conservantes.

1. La sal: La sal es uno de los conservantes utilizados desde los orígenes de la humanidad para conservar, por ejemplo, carnes y verduras. La salmuera protege frente al crecimiento microbiano, ya que los microorganismos necesitan agua para sobrevivir y la sal absorbe esa agua, haciendo el ambiente hostil para el crecimiento de microorganismos además de hongos y levaduras. Las salmueras son, sin embargo, una fuente extra de sal, y esto debe tenerse en cuenta en la dieta, ya que es perjudicial para la salud cardiovascular. Del mismo modo que la sal, el azúcar ayuda a proteger los alimentos absorbiendo agua y haciendo el ambiente hostil para el desarrollo microbiano. Sin embargo, el exceso de azúcar es por otro lado, perjudicial para la salud. En combinación con el azúcar se puede utilizar canela, una especia con propiedades antioxidantes, pero que no protege frente a la colonización microbiana.

2. Aceite: El aceite, de oliva o de otros orígenes, retarda este proceso de oxidación, debido a la vitamina E, una vitamina liposoluble con un gran potencial antioxidante. Además, disminuye la cantidad de agua disponible, por lo que protege también frente al crecimiento microbiano. Por supuesto, no todos los aceites tienen el mismo perfil lipídico, por lo que conviene tenerlo en cuenta y elegir el más apropiado.

3. El vinagre: El vinagre contiene ácido acético, y el ambiente acídico protege frente al crecimiento microbiano En esta misma línea, el zumo de limón o más concretamente el ácido cítrico presente en él, así como en otras frutas como el pomelo o la naranja tiene similares propiedades a las del vinagre, proporcionando un medio en el que los microorganismos no pueden establecerse. Además, la vitamina C presente en estas frutas es también un potente antioxidante, un factor de protección adicional.

4. Las especias: Las especias, como el clavo, el orégano, el tomillo o el romero contienen compuestos fenólicos y tienen propiedades antioxidantes, aunque pueden distorsionar el sabor de los alimentos. Sin embargo, no todas las especias tienen poder antimicrobiano, por lo que es necesario añadir un compuesto que asegure esta protección.

La mayoría de los alimentos consumidos de manera tradicional en la dieta mediterránea se conservan basándose en estos conservantes naturales. Las mermeladas y compotas o el membrillo, utilizan el azúcar para conservarse, el lomo de orza, el aceite, y el lomo adobado, la combinación de aceite y sal con diferentes especias. Por otra parte, los boquerones en vinagre o los encurtidos, usan el vinagre, mientras que el bacalao en salazón utiliza la sal con el mismo fin.