La importancia del hierro en el embarazo

El hierro previene la anemia durante la gestación

Carlota ReviriegoNutricionista

En la vida de una mujer, hay momentos en los que el riesgo de padecer anemia se ve significativamente acrecentado. Concretamente, durante el embarazo, este riesgo es bastante elevado.

El motivo principal de que las reservas de hierro se puedan ver comprometidas durante el embarazo es el incremento de volumen sanguíneo que el cuerpo de la mujer sufre, dado que, además de la propia sangre, la placenta y el feto tienen su propia circulación sanguínea.

El hierro ayuda a prevenir la anemia en la embarazada

Hierro en el embarazo

La falta de hierro produce anemia, cuyos síntomas más frecuentes son fatiga y debilidad. Desgraciadamente, no es fácil de detectar, sobre todo en el embarazo, ya que sus primeros síntomas, como la palidez, cansancio y somnolencia, o sensación de frío, que aparecen cuando las reservas se encuentran ya bajo mínimos, pueden confundirse con la sintomatología natural o habitual del embarazo.

El hierro de los alimentos se clasifica en dos tipos:

- Orgánico: siendo el hierro orgánico el que se conoce como hierro hemo, ya que se encuentra formando parte de los grupos hemo en la hemoglobina, mioglobina etc. El hierro hemo se encuentra en exclusiva en alimentos de origen animal, mientras que el hierro no hemo puede encontrarse tanto en alimentos de origen animal como de origen vegetal, siendo el único hierro presente en estos últimos. La diferencia entre ambos tipos de hierro radica en que el hierro hemo es más fácil de absorber por el organismo, por lo que su aprovechamiento es mucho mayor que el hierro no hemo.

- Inorgánico: El hierro no hemo se absorbe en una proporción inferior al 5%, frente al posible 25% que se absorbe del hierro hemo aportado con la dieta. Para aumentar la eficiencia de la absorción, el hierro no hemo debe combinarse con alimentos ricos en vitamina C en la misma ingesta, como naranjas, pimientos, brócoli, tomates…

Fuentes del hierro en el embarazo

- Las carnes rojas y sus derivados, el pollo además del pescado y los mariscos.

- Son fuente de hierro no hemo las verduras, en particular las de hoja verde como acelgas, coles, espárragos, escarola, espinacas, endibias, o guisantes, las legumbres, algunos cereales y frutos secos, además de los alimentos fortificados artificialmente. Curiosamente, el huevo aunque no es vegetal posee hierro no hemo en lugar de hierro hemo.

En cuanto a los alimentos que pueden dificultar la absorción del hierro, como las bebidas con cafeína, os lácteos o los alimentos ricos en calcio y en fibra, conviene no ingerirlos en la misma comida que los alimentos con hierro para que no dificulten su absorción.

El aporte de hierro ha de ser equilibrado, y afortunadamente, es prácticamente imposible aportar hierro en exceso únicamente con la dieta. De este modo, consiguiendo un aporte satisfactorio de hierro con la dieta, lo cual es perfectamente posible, no debería ser necesario el uso de suplementos, cuyo hierro además de ser de baja absorción, tiende a producir estreñimiento y malestar abdominal, poco aconsejables en el embarazo, época en la que ya de por sí, estos síntomas suelen aparecer con frecuencia.