Bebés de alta demanda. Cómo actuar

Cuando el bebé necesita mucha atención de los padres

Malena HawkinsPediatra

Todos sabemos que existen bebés tranquilos, fáciles, que comen bien, duermen solos sin problema, y otros bebés que lo hacen todo mucho más difícil: les cuesta dormirse solos, suelen necesitar el pecho de la madre, o el biberón, estar cogidos y acunándoles en brazos, lloran enseguida, comen mal, no les gustan los cambios de comida…. En fin éstos últimos son los bebés de alta demanda y suponen un agotamiento extra a los padres, tanto que muchas veces se lo piensan antes de tener otro bebé. 

Según mi experiencia como pediatra y como madre esto depende más del bebé que de los padres. Es decir, que los padres suelen sentirse responsables de la actitud del bebé, del llanto del bebé, y de cómo le están educando, y en realidad lo que hacen es lo que deben hacer: acoplarse al niño. Y no tener remordimientos por ello. 

¿Qué es un bebé de alta demada?

Bebés de alta demanda, ¿Qué es?

El término 'bebé de alta demanda' fue acuñado por el Dr. Sears tras sus vivencias con su hija Hayden. El Dr. Sears tuvo 5 hijos y cuando tuvo a la última hija sintió que ella era diferente a los demás niños, ya que se comportaba de modo distinto a lo que habían hecho sus otros hijos, y los métodos que funcionaban con los otros no funcionaban con ella. 

Como se dio cuenta de que las personas cercanas, vecinos, amigos y familiares, empezaban a calificarla como llorona, irritable, intranquila… acuñó el término Bebé de Alta Demanda o de Alta Necesidad (High need baby).

Algunas características de los bebés de alta demanda: 

-Son bebés intensos: ponen mucha energía en todo lo que hacen, lloran con insistencia, se alimentan con voracidad, ríen fuerte y protestan con más fuerza si no consiguen lo que piden. 

-Son niños tensos, casi hipertónicos, y su mente tiende a estar en un estado similar, como listos para cualquier cosa. No les gusta estar quietos o muy sujetos (por ejemplo en mochilas en contacto con su madre o los cochecitos). Sí les gustan los brazos y el contacto físico, de hecho lo necesitan, pero siempre que se sientan en libertad. 

-Duermen poco, siempre buscando cosas nuevas que hacer, tocar y explorar. Además se despiertan muchas veces, y ante el mínimo estímulo. No sólo necesitan ayuda para dormirse sino también para seguir dormidos.

-Son muy absorbentes con respecto a sus cuidadores. Demandan contacto, cariño, brazos, juegos, y nunca están satisfechos. Los padres y cuidadores deben tener mucha paciencia ya que sienten que “el bebé les absorbe toda su energía”.

-Comen muy frecuentemente. La succión junto con el contacto físico les tranquiliza y reconforta, por ello solicitan comida a menudo. La alimentación a demanda hace que lloren menos, porque se sienten más satisfechos. Si el bebé se alimenta al pecho no siempre estará comiendo, en ocasiones se trata de succión no nutritiva. Si se alimenta con lactancia artificial rechazará el biberón cuando esté satisfecho y tendrá que calmarse con un chupete. 

-Sus demandas tienen un carácter de 'urgencia exagerada'. Parece como si sonara una sirena de emergencias. Y nunca parece que llegas a tiempo!

-Nada de lo que funciona con otros bebés funciona con él. Y si encuentras algo que funciona, que le calma, al día siguiente ya no funciona. 

-No basta con que mamá esté cerca, quieren tocarla, quieren estar en brazos, dormir con ella… requieren el máximo contacto físico posible. Les angustia mucho la separación

-Suelen requerir mucho tiempo y dedicación a la hora de la comida también. Tardan mucho tiempo en comer solos, y en aceptar los cambios de alimentación y de sabores. 

Ante este tipo de bebés los padres y cuidadores tienen muchas dudas. No saben si el bebé está comiendo lo suficiente o no, muchas veces pasan rápidamente a lactancia mixta para asegurar que el niño no se queda con hambre, se plantean constantemente si lo están haciendo bien o no. No debemos preguntarnos qué estamos haciendo mal, ya que son éstas las características del bebé, no depende de los padres, y tenemos que acoplarnos a ellos sin remordimientos.