Cómo afectan conservantes y colorantes alimentarios a los niños

Analizamos 4 ingredientes artificiales presentes en la alimentación infantil

Carlota ReviriegoNutricionista

La aversión que existe en la actualidad frente a la adición de colorantes y conservantes artificiales a los alimentos va en aumento día a día. La pregunta que uno puede plantearse es, ¿qué daño pueden causar estos aditivos a nuestros hijos? ¿Son un peligro para la salud? Veamos algunos ejemplos.

4 ingredientes artificiales en la alimentación de los niños

Conservantes y colorantes en la alimentación infantil

1. Edulcorantes: En primer lugar, los edulcorantes artificiales como la sacarina, el aspartamo o acesulfamo-k, se utilizan como sustitutos del azúcar porque endulzan sin añadir calorías extra. Durante años se ha estudiado su toxicidad, sobre todo sus efectos en la infancia, sin resultados demasiado fiables. Aunque diversos estudios han relacionado el aspartamo con la aparición de lesiones cerebrales cancerígenas en animales de laboratorio, las conclusiones no son significativas. Añadir edulcorantes naturales, como el azúcar de caña en pequeñas cantidades, frutas secas como pasas o dátiles, o la miel o melaza pueden ser una opción si se quiere evitar el uso de estos edulcorantes artificiales.

2. Colorantes: Los colorantes artificiales no dejan de ser un aditivo meramente estético. Como adultos, podemos comer un yogur de fresa cuyo color no es rojo o rosa sin mayor problema, pero un niño espera que el color y el sabor vayan parejos, de ahí el uso de colorantes artificiales. Sin embargo, además de no ser necesarios, en este grupo se pueden encontrar algunos aditivos no demasiado recomendables. Por ejemplo, la tartrazina (E102), se relaciona extensamente con cefaleas, hiperactividad e insomnio en niños, por lo que en algunos países de Europa como Austria y Noruega están prohibidos en niños menores de 3 años.

3. Potenciador del sabor: El glutamato, por ejemplo, es un potenciador de sabor que se puede encontrar en los alimentos de manera natural. Su versión artificial, el glutamato monosódico, no se recomienda en niños menores de 3 años en algunos países, aunque no se han encontrado datos fiables que relacionen este aditivo con problemas en la salud. Este aditivo se usa ampliamente en patatas fritas y otros aperitivos salados y se relaciona tradicionalmente con el sabor típico de la comida china. Este tipo de aperitivos salados no son recomendables para la salud, debiendo evitarse sobre todo en la primera infancia ya que, además de un tremendo exceso de sal, proporcionan también grasas no saludables, independientemente de la presencia de glutamato.

4. Conservantes: El benzoato de sodio es un conservante utilizado en alimentos de pH ácido como conservas, zumos, salsas o bebidas carbonatadas. Algunos estudios lo relacionan con hiperactividad e incluso han puesto de manifiesto su capacidad para reaccionar con la vitamina C presente en el medio generando compuestos potencialmente cancerígenos. Aunque estudios más amplios parecen ser necesarios antes de extraer conclusiones definitivas, este conservante es fácilmente evitable.

En general, numerosos estudios han relacionado el consumo de aditivos artificiales con un aumento de hiperactividad infantil o con un empeoramiento en niños asmáticos o con eczema y en otros síntomas alérgicos o con cáncer en animales de laboratorio. Sin embargo, la organización mundial de la salud, el máximo organismo mundial en cuestiones de salud no encuentra estos resultados concluyentes, por lo que su consumo se considera seguro dentro de los límites recomendados. A pesar de esta recomendación, conviene recalcar que el consumo de alimentos mínimamente procesados o naturales siempre es más seguro y favorable que aquellos procesados de manera artificial.