Cuándo pueden tomar azúcar y sal los niños

Cuándo introducir la sal y el azúcar en la comida del bebé

Queremos para nuestros hijos la alimentación más saludable. La relación que el niño tenga con la comida depende por completo de la educación nutricional que le demos y del ejemplo que vea en casa. Por eso debemos ser muy conscientes, desde el primer momento, de qué es lo que le damos de comer a nuestro bebé.

Hoy en día los especialistas nos alertan sobre la gran cantidad de sal y de azúcar que ingerimos en nuestra vida diaria y que supera con mucho las cantidades diarias recomendadas. Ya que el exceso de sal y de azúcar es el origen de infinidad de dolencias, la propuesta es evitar estos alimentos en el bebé y moderar su consumo durante toda la infancia.

Nada de sal ni azúcar para el bebé

Madre con hijos miran el azucar

Si queremos inculcar a nuestros hijos una alimentación saludable lo mejor es hacerlo desde el principio. El momento crucial en el que el bebé empieza a tomar sus primeras comidas debe estar libre tanto de sal como de azúcar. El motivo es bien sencillo, no lo necesitan. La sal y el azúcar que nuestro organismo necesita ya la contienen los alimentos que consumimos. Por lo tanto, no es necesario añadir un extra.

El bebé desarrolla las papilas gustativas entre los 6 y los 24 meses. Poco a poco irá descubriendo si sus potitos son deliciosos o simplemente 'pasables', pero se trata de llevarle hacia unos hábitos alimenticios donde los protagonistas sean los alimentos naturales. Tal vez el sabor de los potitos del bebé no sea muy agradable para nosotras, pero no podemos acostumbrarle desde esa edad a añadir sal o azúcar para transformar por completo el sabor.

Entre los errores más frecuentes está pensar que a nuestro bebé no le gusta su puré y entonces le añadimos una pizca de sal. Hay incluso quien endulza las papillas con azúcar o con zumos. Con esto estamos enseñando al bebé a transformar por completo el sabor de la comida a base de añadidos poco saludables. Y ya sabemos que una preferencia por el azúcar desde bebés puede llevarlos a una situación de obesidad infantil.

La sal y el azúcar en los niños

Cuando el bebé se hace un niño, la sal y el azúcar pueden aparecer ya en su alimentación. Cuando el niño come de todo y come lo mismo que los adultos, no hay problema en aderezar algunos platos con sal, ni en endulzar algunos postres, pero siempre con moderación. Recordamos que esos extras que añadimos de sal y de azúcar no son precisamente necesarios para nuestro organismo.

El riesgo de comer demasiada sal tal vez no se hace demasiado evidente en la infancia. Pero si queremos que nuestros niños se conviertan en adultos sanos debemos empezar por elaborar comidas familiares con la mínima cantidad de sal. Al fin y al cabo, echar sal a los platos es una cuestión cultural más que gustativa. Como ocurre siempre que hablamos de inculcar hábitos sanos a nuestros hijos, la mejor enseñanza es el ejemplo.

Por su parte, el consumo excesivo de azúcar presenta más problemas en la infancia. Una ingesta excesiva de azúcar va de la mano de problemas como la caries dental o la obesidad infantil, que son los grandes enemigos a combatir. Y es que el exceso azúcar aparece en la alimentación de los niños sin avisar, en forma de dulces, bollería y refrescos que ellos consumen sin ser muy conscientes de su alto contenido en azúcar.

Laura Vélez. Redactora de Guiainfantil.com