Embutidos y fiambres en la dieta de los niños

¿Pueden bebés y niños tomar embutido?

Carlota ReviriegoNutricionista

Los embutidos y los fiambres son una opción muy utilizada en lo que a meriendas o cenas rápidas se refiere. Sin embargo, embutidos y fiambres no deben meterse en el mismo saco puesto que no son lo mismo.

En Guiainfantil.com te contamos cuál es la diferencia entre ambos y qué recomiendan los expertos respecto a su consumo, sobre todo en la infancia.

¿Cuál es la diferencia entre embutido y fiambre?

¿Pueden los niños tomar embutido?

- Los embutidos, son derivados cárnicos preparados a partir de piezas de carne cruda y grasa troceadas que se condimentan con diversas especies (pimentón, pimienta y ajos, principalmente) y se introducen o embuten en tripas naturales o artificiales para su curado. Los embutidos incluyen el chorizo, salchichón, el salami o el fuet entre otros, y su periodo de curación es muy variable. En general, contienen niveles más elevados de grasa e inferiores cantidades de proteína que el jamón serrano y el lomo embuchado.

- Los fiambres por el contrario son, en general, piezas de carne saladas y cocidas. El jamón, la paleta y la pechuga de pavo son, dentro de este grupo, los de mayor calidad. Sin embargo, hay otros fiambres que se elaboran a partir de trozos de carne y grasa procedentes de diferentes partes del animal y a los que se les puede añadir féculas, colorantes, gelatinas, grasas de otras procedencias y tejido conjuntivo animal, procesados y cocidos. Estos derivados cárnicos, como el chopped, la mortadela o la cabeza de jabalí, son de más baja calidad y menos recomendables, sobre todo por sus altos niveles de sal y colesterol, además de contener colorantes y aditivos, por ejemplo, como glutamato, utilizado para potenciar y homogeneizar el sabor o fosfatos, que se usan como conservantes. 

¿Puedo dar a mi hijo embutido y fiambre?

Embutidos y fiambres, aunque no son lo mismo, si puede generalizarse la recomendación de no consumirlos con demasiada frecuencia, si bien las piezas enteras (jamón serrano o cocido, por ejemplo) suelen ser más magras y con una grasa de mejor calidad, al ser la propia de la pieza cárnica. Además suelen contener, en general, menos aditivos y estar libres de colorantes siendo los más recomendables para el bocadillo de la merienda.

Y es que, el jamón serrano es el resultado de curar las piezas traseras y delanteras del cerdo en crudo, en un ambiente controlado de temperatura y humedad y cubiertas por una cantidad determinada de sal. Es un alimento altamente proteico, salado y con bastante grasa, pero considerada grasa saludable, por ser rica en ácidos insaturados. De una manera similar, y a caballo entre el jamón serrano y los embutidos, el lomo embuchado es el lomo del cerdo condimentado en introducido en una tripa para su curado. 

Pero sí has de considerar que tanto fiambres como embutidos suelen tener nitritos y nitratos en su composición. En el tracto gastrointestinal, los nitratos se combinan con los jugos gástricos produciendo nitrosaminas, potencialmente cancerígenas.

Por otra parte, la presencia de nitritos en el organismo altera el estado oxidativo del hierro de la hemoglobina, haciendo que esta pierda su habilidad para transportar oxígeno a los tejidos. Esta forma anormal de hemoglobina se conoce con el nombre de metahemoglobina. La metahemoglobinemia es una enfermedad poco frecuente pero muy peligrosa, sobre todo en la infancia, ya que niveles de metahemoglobina en sangre superiores al 50% pueden tener consecuencias fatales.