La alimentación más adecuada en los niños hiperactivos

La importancia de la alimentación en los niños con hiperactividad

En el desarrollo de un niño con TDAH influyen muchos factores, entre ellos la dieta. Hay que tener especial cuidado con la alimentación de un niño hiperactivo porque según qué alimentos predominen, podemos aliviar las consecuencias del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Tenemos algunas pautas alimentarias para los niños hiperactivos.

Alimentación para niños hiperactivos

Alimentación para niños hiperactivos

Cuando hablamos de hiperactividad, hablamos de problemas de atención, de impulsividad y de energía incontrolada, fundamentalmente, actitudes que evidencian una irritación del sistema nervioso. Teniendo esto en cuenta, podemos comprender mejor la importancia de la alimentación en los niños hiperactivos.

De la misma forma que hay alimentos que promueven los nervios y la ansiedad, hay otros alimentos más recomendados para los niños con TDAH. Aceites vegetales, pescados como el salmón o el atún, tomates, soja, frutos secos, cítricos, verduras o frutos rojos son alimentos ideales para reducir el nerviosismo y la agitación característicos de los niños hiperactivos.

Son los azúcares refinados, las grasas y, especialmente la bollería industrial, lo que debemos retirar de la dieta infantil por todos los medios, especialmente en los casos de hiperactividad. Este tipo de alimentos favorece el comportamiento nervioso y la irritación, así como el estrés del niño. 

Pautas alimentarias para el niño con hiperactividad

Una alimentación sana y equilibrada es la dieta ideal para cualquier niño, pero es más importante aún en los niños con TDAH, ya que además, estos niños suelen tener problemas alimentarios derivados, por ejemplo de la falta de masticación o de la ansiedad al comer. Por eso es importante establecer unas pautas alimenticias que ayuden a al niño hiperactivo a mejorar su relación con la comida.

Una buena idea para endulzar los alimentos sin tener que recurrir al azúcar es la miel, que además puede ser el elemento principal de cualquier postre. También podemos implicar al niño en la elaboración de las comidas, con recetas infantiles que sean fáciles de hacer, sanas y divertidas. Y un buen ambiente en la mesa es fundamental para que el niño no se ponga nervioso a la hora de comer.

Sentarse a la mesa sin discusiones, sin prisas, con toda la familia reunida y tener regulados los horarios de las comidas son condiciones indispensables para reducir la agitación del niño hiperactivo.