Los probióticos en la alimentación infantil

Beneficios de los probióticos en la dieta del niño

Carlota ReviriegoNutricionista

Hace ya décadas de la llegada de los probióticos al mercado, pero desde entonces hasta ahora, la variedad de cepas probióticas, así como la diversidad de alimentos que los contienen han crecido como la espuma. En concreto, los productos destinados a la infancia son cada vez más variados y numerosos.

¿Son los probióticos beneficiosso para los niños, o sólo se trata de un mito?

Qué son los probióticos y por qué deben consumirlos los niños

Niño come yogur

Según la OMS, probióticos son microorganismos vivos que, cuando son suministrados en cantidades adecuadas, promueven beneficios en la salud del organismo. En particular, una de las principales funciones de los probióticos es la de mantener el equilibrio en la microflora intestinal

Las bacterias presentes en el tracto gastrointestinal están en directa comunicación con el sistema inmunitario, de manera que, si la microflora sufre daños, repercute directamente en las defensas del organismo, poniéndolas en riesgo. Se cree que la microflora se establece de manera definitiva alrededor de los 2 años. Por tanto, en los primeros años de la vida de un niño, con su sistema inmunitario aun formándose, y su microflora poco a poco estableciéndose, cualquier contratiempo puede afectar. 

Las investigaciones de los últimos años revelan que los probióticos pueden ser beneficiosos para multitud de enfermedades, principalmente de índole gastrointestinal, y sobre todo para fortalecer el sistema inmunitario cuando está dañado.

Beneficios de los probióticos para los niños

1. Tras la administración de un ciclo de antibióticos, la microflora intestinal se encuentra seriamente dañada, de modo que la posibilidad de contraer una infección secundaria es alta. Los probióticos, en general, pueden ayudar a recuperar esa microflora intestinal y por tanto a disminuir el riesgo de infecciones secundarias, ayudando al sistema inmunitario.

2. También resultan beneficiosos en episodios diarreicos, sobre todo aquellos cuyo origen es bacteriano y los causados por el propio ciclo de antibióticos, siendo conveniente consumirlos a la vez que el propio antibiótico, con el fin de evitar la aparición del propio episodio de diarrea. En el caso de los niños, que en los primeros años suelen caer enfermos con frecuencia, puede ser ventajoso considerar los probióticos como una ayuda de cara a su recuperación, aunque no se ha observado mejora alguna en la salud de niños sanos que los consumen habitualmente.

3. Ciertos probióticos presentan también beneficios para los niños intolerantes a la lactosa, ya que suavizan los síntomas y ayudan a la digestión de la lactosa, por lo que son una alternativa interesante para mantener los productos lácteos, tan ricos en calcio, en la dieta del niño intolerante a la lactosa.

4. Algunos estudios sugieren que los probióticos protegen también frente a la enterocolitis necrosante neonatal, una enfermedad bastante seria cuya causa es aun desconocida, en la que los tejidos de la pared del tracto gastrointestinal comienzan a inflamarse y mueren. En este caso, la suplementación con probióticos en prematuros nacidos con más de 1,5kg de peso disminuye significativamente la aparición de esta enfermedad y también disminuye su agresividad.

No obstante, la variedad de cepas probióticas es amplia, y cada una de ellas o sus combinaciones pueden tener diferentes propiedades, por lo que no es conveniente generalizar en cuanto a los beneficios que pueden proporcionar. Es importante también diferenciar los derivados lácteos con probióticos de los yogures, ya que no se les atribuyen las mismas propiedades.