El sentido del olfato en los bebés

Desarrollo del sentido del olfato del niño

Tacto, gusto, oído, vista y, por último, olfato. Son los cinco sentidos con los que cuenta el ser humano, sin embargo el olfato es al que menos atención se le presta. Pero ¿esto siempre es así? Pues no, el olfato es un sentido que se va atrofiando con el paso del tiempo y con el poco uso. Es por eso que los niños tienden a olerlo todo, sea agradable o desagradable.

De hecho, el olfato es uno de los sentidos más desarrollados en el recién nacido. Los bebés reconocen a las personas por los olores, sobre todo a su madre y las personas más cercanas a él. 

El sentido del olfato en el recién nacido

Madre besa bebé

Ya desde el periodo de gestación el bebé comienza a desarrollar el sentido del olfato, siempre gracias a la unión hormonal que comparte con su madre. El líquido amniótico, comidas y otros olores externos empezarán a formar parte del universo del niño aún sin haber nacido. Una vez que el niño viene al mundo su olfato es su mejor aliado para reconocer a su mamá y buscar su pecho en busca de alimento y según van pasando los días va reconociendo a familiares también por su olor.

El aprendizaje de los niños a través de los olores

Cuando el niño es pequeño tiene la capacidad de habituarse a los olores, ya sean buenos o malos, por eso son capaces de estar en un habitáculo con mal olor o acercarse a la nariz cualquier cosa pestilente, simplemente están reconociendo, aprendiendo. Según van creciendo las respuestas hacia los olores se van haciendo más calculadas puesto que sabe discernir entre un buen y un mal olor. 

Identificando olores es la forma en que los niños y los no tan niños se protegen y reconocen su entorno. Por ejemplo, el olor de algo quemado, pone nuestro cerebro alerta. La primera vez que un niño huele algo quemado, no sabe a que se enfrenta, pero una vez que su mente asocia ese determinado olor con una determinada situación de peligro, la segunda vez que lo huela su cerebro se pondrá en alerta de forma instantánea y natural.

Puedes potenciar la capacidad de olfato del niño mediante divertidos juegos, no solo estarás desarrollando ese sentido, sino también entrarán en escena la memoria y las sensaciones. Introduce diferentes cosas con olores característicos como menta, limón, ajo, etc… y venda los ojos del niño para que pueda reconocer los olores, quizás a la primera le resulte complicado puesto que quizás no los conoce, pero seguro que a la tercera, como mucho, va la vencida, y te pide nuevos olores para seguir experimentando.

Los olores formarán parte de los recuerdos de la infancia

Además es a través del olfato como se crean sus primeras emociones y esto es debido a que el olfato esta localizado en el cerebro en el área de las emociones, la motivación o la memoria, por eso incluso siendo adultos, hay personas que tienen muchos recuerdos basados en experiencias olfativas. A quien no le ha pasado tener completamente olvidado un recuerdo y que parezca que fue ayer cuando llega a nuestra nariz un olor que asociamos con ese momento. Esto también pasa con los demás sentidos, pero no del modo en como lo hace el olfato.

Un cosa queda clara y es que el olfato es un sentido primordial en el desarrollo de un niño, ya que la alimentación, el desarrollo emocional y mental, y en resumidas cuentas, la supervivencia del niño dependen del sentido del olfato.

Diego Fernández. Redactor de Guiainfantil.com