Diferentes tipos de bebés prematuros

Características de los distintos bebés prematuros

Iván Carabaño AguadoPediatra

La llegada de cualquier recién nacido es siempre una buena noticia, si bien no siempre el parto ocurre en el mismo momento. A veces el bebé se adelanta y el embarazo no llega a término. 

La sociedad civil prefiere hablar de los embarazos en términos de meses, si bien los médicos se sienten más cómodos hablando en términos de 'semanas', pues la clasificación de los recién nacidos depende de ello. Llamamos recién nacido prematuro a aquel que nace antes de las 37 semanas de embarazo; de recién nacido a término, si el nacimiento tiene lugar entre las 37 y las 42 semanas; y de recién nacido postérmino, cuando el bebé sale del claustro materno después de la semana 42.

Tipos de bebés prematuros según la semana en la que nacen

Bebé prematuro

1. Prematuros tardíos: Aproximadamente un 10% de los recién nacidos son prematuros; esto es, nacen antes de tiempo. La mayor parte de los prematuros son prematuros tardíos Estos son, los bebés que nacen generalmente después de la semana 28 pero antes de llegar a la 37), cuyos problemas de salud no suelen revestir una gravedad significativa a corto plazo:

- Inestabilidad de temperatura.

- Bajadas de glucosa.

- Problemas respiratorios transitorios.

Aunque también es cierto que cada vez se describen más alteraciones sutiles a largo plazo (sobre todo, de carácter neurológico). 

2. Grandes prematuros: Los llamados grandes prematuros, en especial por debajo de las 28 semanas de embarazo y/o menos de 1500 gramos, sorprenden a sus padres porque cuando nacen 'están perfectamente conformados, pese a su pequeño tamaño'.

Su nacimiento es todo un reto para los pediatras, pues les tenemos que facilitar que completen su proceso de maduración, y protegerles, pues su existencia en las primeras semanas estará marcada por la vulnerabilidad (sus pulmones, su intestino, su retina, su cerebro, su sistema inmunitario, su capacidad para controlar la temperatura son muy frágiles). 

Hay que destacar que los cuidados que procuramos a estos 'bebés de cristal' no han de estar sólo sustentados en tecnología avanzada y en unidades de cuidados intensivos equipados a la última. El método canguro (abrazar al recién nacido, contactar piel con piel con él), el acceso libre para los padres las 24 horas del día, la lactancia materna, el silencio respetuoso y el ambiente oscuro facilitan sobremanera su crecimiento y su supervivencia. Esto es, el afecto es para ellos un tratamiento universal.