Los disfraces y los niños

Qué beneficios aporta a los niños el jugar a disfrazarse

Silvia Álava SordoPsicóloga

Llega alguna celebración, la fiesta de cumpleaños, Halloween, o la Navidad, y muchos niños se animan a disfrazarse. Muchos padres nos preguntan en consulta si es bueno que los niños se disfracen y cuales son los disfraces más convenientes para cada edad. Intentaremos resolver esas dudas.

Si a tu hijo le han invitado a una fiesta de disfraces, es importante que vaya disfrazado, pues se sentirá raro y extraño si es el único que no lo hace. Preparar juntos unos días de antes el disfraz, para que ese día se lo pase en grande con sus amigos. 

¿Es bueno que los niños se disfracen?

Por qué se disfrazan los niños

Es bueno que los niños jueguen a disfrazarse durante todo el año, no solo en Carnaval o Halloween. Cuando un niño se disfraza juega a interpretar el rol del disfraz que lleva; (lo más probable es que si se disfraza de médico, juegue a curar a sus muñecos, si va de profesora a enseñarlos, si es de mago a hacer trucos y pociones mágicas…), además de pasárselo estupendamente y si además  lo hace con otros amiguitos, mucho mejor. De esta forma aprenderán a negociar, para saber de qué se disfrazan y una vez disfrazados iniciar un juego conjunto, con sus reglas y sus normas. 

¿Qué beneficios reporta a un niño disfrazarse? 

Con los disfraces contribuimos al desarrollo de los niños, fomentamos su creatividad, su imaginación… y la empatía, es más fácil entender y comprender los sentimientos de los demás, cuando somos capaces de ponernos en la situación del otro, y a esto nos ayudan los disfraces. El niño disfruta creando situaciones y personajes para jugar. 

El disfraz también puede ayudarnos a descubrir cómo percibe el niño a los adultos que conviven con él. Observemos cuando el niño se disfraza de “papá” o “mamá”, como tiende a reproducir los comportamientos observados en sus progenitores sobre sus muñecos o sus amigos. Si los analizamos, nos puede ayudar a saber cómo percibe el niño a sus padres, y como tiene de integradas determinadas conductas.  

Los niños tienen que aprender a distinguir la realidad, de su imaginación, es por eso que mientras están disfrazados, jugando, les seguiremos el juego, alabando por ejemplo, lo bien que vuelan; pero cuando se ha acabado el tiempo de jugar y ya se han quitado el disfraz, si nos dicen que tienen una capa mágica y que va volando por la cocina, hay que decirles que no, que es un disfraz y que ahora ya no toca volar por la cocina, si no terminar de cenar para irse a la cama

¿Mejor comprar disfraces infantiles o hacerlos en casa?

Si tenemos la posibilidad de realizar el disfraz en casa y que el niño se involucre en el proceso, mejor, de esta forma iniciamos el juego desde el momento de la preparación del mismo. A los niños no les hace falta un disfraz muy elaborado, muchas veces con un bolso viejo, un monedero y un collar de mamá, ya juegan a disfrazarse de “mamá”, o con una camisa y una corbata, son “papá” y juegan a que son mayores y van de compras, cuidan de sus muñecos como si fueran sus hijos… con una bata y una tiza son “profesores” y pueden jugar a enseñar a sus muñecos o a otros amigos…

Podemos tener en casa una caja de disfraces, con elementos básicos (sombreros, collares, tacones, capas, varitas mágicas, bolsos, pañuelos, corbatas…) que el niño utilice para disfrazarse a lo que él quiere y de esta forma desarrolle y dé vía libre a su imaginación. Un niño puede adoptar en su juego el disfraz de mamá, o una niña el disfraz de pirata, dejemos que sean ellos los que lo elijan, y no les creemos prejuicios diciéndoles si es un disfraz de niño o de niña. 

Tomemos como premisa que si un niño no quiere disfrazarse de algo, no le obliguemos. Se tiene que sentir cómodo y seguro con el disfraz, nunca obligado o ridículo.  

¿Qué tipo de disfraces son los mejores para los niños?

En general es bueno que los niños elijan disfraces de cosas que conozcan, como de animales, o de profesiones que rápidamente sepan asociar (médico, policía, bombero, enfermero, veterinario, profesor…), de mamá o papá, o incluso de mago, bruja… que les facilitará el sentirse identificado con el disfraz y el juego simbólico a realizar. Por ejemplo, no tiene mucho sentido que un niño pequeño se disfrace de los “ochenta” o de los “setenta”, que es algo que además de no conocer, su propio desarrollo cognitivo le impide entenderlo. 

Otro aspecto a tener en cuenta con el disfraz, es que sea cómodo, y que permita el libre movimiento del niño, (por ir disfrazado no dejará de correr, saltar o brincar), y si él solo se lo puede quitar y poner a su antojo, mejor. De esta forma él decide cuándo comienza y termina el juego y favorecemos su autonomía, (aprender a vestirse y desvestirse). No olvidemos la temperatura, y si hace frio, que el disfraz les quede holgado para poder llevar ropa de abrigo debajo. No elijamos disfraces que les agobien, y si son muy pequeños, mejor llevar la cara al descubierto, las máscaras y caretas les pueden asustar.