Los bebés en el agua. Material necesario

Materiales recomendados para que los niños aprendan a nadar

La seguridad de los bebés y niños en la piscina es un motivo de preocupación de los padres. Aprender a defenderse en el agua es una de las enseñanzas que comienzan a realizarse cada vea a edades más tempranas, no sólo por los beneficios que tiene la natación para el bebé, sino además para evitar peligros innecesarios y, para ello, los monitores se ayudan de material compuesto principalmente de corcho.

Cruz Lobo, monitora de natación, nos explica cuáles son los materiales de natación más adecuados que deben usar los niños hasta que puedan defenderse de forma autónoma en el agua.

Materiales no recomendados para que los bebés aprendan a nadar

Material para aprender a nadar

'Nosotros no trabajamos ni con manguitos ni con flotadores porque hemos visto que no son adecuados', explica Cruz Lobo. Los manguitos impiden mover los brazos con facilidad y mantienen al bebé en equilibrio, pero nada más, igual que el flotador.

El bebé se va a quedar en un punto muerto, moviendo las piernas, pero en el momento que le quitemos los manguitos no va a saber que hacer con los brazos. Por eso, aunque al principio podría parecer que están bien los manguitos para mantener mejor el equilibrio, les va a impedir que mueva bien los brazos en una postura correcta..

Con los flotadores de toda la vida, los bebés se dan la vuelta, si no estamos pendientes se pueden girar y quedar bocabajo sin que puedan darse la vuelta de nuevo por sí mismos para salir a flote.

Materiales recomendados para aprender a nadar

Los expertos recomiendan estos materiales para bebés y niños que se inician en la natación: 

1. Tabla de corcho. De una manera más personalizada, un bebé de unos cinco meses, puede empezar con una tabla de corcho, que tiene una base muy grande y un agujero ajustable donde metemos al niño. Con la tabla, el bebé va a ir adquiriendo el equilibrio. 'Debemos mantener al bebé sobre la tabla, soltándole y agarrándole poco a poco, o dándole la manita', explica Cruz Lobo. 

2. Churro. El siguiente paso es el churrito con su conector, donde el niño iría dentro con el conector centrado en la parte de delante. Con este material cuesta más mantener el equilibrio que con la tabla, porque tiene menos base. Aquí empieza a trabajar el equilibrio y la flotación, mientras le vamos sujetando y soltando poco a poco hasta que el niño adquiere autonomía

3. Cinturón entero. El cinturón entero se usa al principio con dos tablitas o dos corchos. Con este material les cuesta más trabajo mantener el equilibrio. En cada paso, añadimos siempre más dificultad y los bebés deben esforzarse más para mantenerse y moverse. El aprendizaje debe hacerse con mucha paciencia y sin prisa.

4. Cinturón de corchos. Posteriormente usamos un cinturón de corchos que lo ponemos en la espalda. Normalmente, se ponen tres corchos en la espalda y dos por delante, y según va avanzando, vamos quitando tablitas. 

5. Corchos en el bañador. El paso más fácil consiste en colocar los corchos en el bañador e ir quitándoselos. Seguimos en posición vertical, sólo cuando llevan dos o tres tablitas es cuando empieza el niño a ir más horizontal. 

Recomendaciones para ir a la piscina con el bebé 

Si ya se le ha rebajado el material, nunca debemos subírselo, pero si va a la playa o a una piscina en otras condiciones, donde el agua es más fría o está más revuelta podemos poner alguna tablita más porque les va a costar más moverse al principio. 

Cuando ya son un poquito más mayorcitos es recomendable el churrito libre, un material compatible con cualquiera de los anteriores, que les ofrece libertad y les ayuda a ir un poco más inclinados.

Un bebé no debe estar más de media hora en una clase de estimulación en el agua porque se cansan. 'Recomendamos 20 clases al mes repartidas según la disponibilidad de los padres, pero siempre les aconsejamos que cuanto más seguidas sean las clases mejor', explica Cruz Lobo. 

Según la monitora, la mejor hora para ir a la piscina con el bebé es por la mañana, ya que por la tarde los niños están más cansados y puede que rindan menos.