7 pasos para enseñar a nadar a un niño

Consejos para enseñar a tu hijo a nadar

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

Cada año mueren miles de niños ahogados. La mejor forma de evitar esto es enseñándoles a nadar desde pequeños. Los bebés pueden comenzar a perder el miedo al agua mediante la matronatación. Madre (o padre) e hijo se sumergen en la piscina y realizan sencillos ejercicios y juegos juntos. 

¿Pero qué pasa cuándo el bebé crece? ¿Cómo podemos enseñarle a nadar y a moverse por el agua sin ayuda de los padres? Aquí tienes algunos trucos.

7 pasos para enseñar a nadar a un niño

Cómo enseñar a nadar a un niño

1. Perder el miedo. Lo primero que tienes que conseguir es que el niño pierda el miedo al gua. Cuanto antes empiece a familiarizarse el niño con el agua, mejor. Puedes empezar desde los 3 meses. Si el primer contacto del bebé con el agua es junto a sus padres, sentirá confianza y seguridad y perderá el miedo. A partir de los 6 meses, los bebés comienzan a perder los reflejos al agua con los que nacen. Por eso es recomendable que su primer contacto con la piscina sea antes. 

2. Empezar en donde no cubre. Cuando el niño ya es más mayor, debes asegurarte de que tu hijo empieza en una zona en donde hace pie. Esto le ofrecerá seguridad. Una de los principales problemas de los niños al aprender a nadar es el miedo a hundirse. Si sabe que puede apoyar los pies, el miedo desaparecerá. 

3. Enséñale a hacer burbujas en la bañera. Para enseñarle a respirar de forma correcta, lo mejor es ensayar antes en la bañera. Pide que coja aire por la nariz y que intente hacer burbujas en el agua expulsando el aire por la boca. No hace falta que meta todavía la cabeza bajo el agua. Para él será un juego, pero estará practicando una respiración fundamental para aprender a nadar. 

4. Enséñale a meter la cabeza en el agua. Una vez que ya se divirtió con el juego de las burbujas, es hora de dar un paso más. Pide que al hacer las burbujas, meta la cara en el agua. Bastará un segundo. La primera vez le sorprenderá, pero al ver que las burbujas siguen saliendo y que no ocurre nada, perderá el miedo. Después intenta que meta toda la cabeza en el agua utilizando el mismo juego. Si se asusta por el ascenso de las burbujas por la nariz, pídele que lo intente con la cabeza mirando hacia un lado. 

5. Enséñale a mover las piernas. Para que el niño aprenda a mover las piernas, sujétale con la mano por la barriga y ayúdale a mantenerse horizontal, perpendicular al suelo de la piscina. Los niños tienden a hundir las piernas y el cuerpo al principio. 

6. Respiración y piernas a la vez. Ahora debe coordinar los dos ejercicios anteriores, el de las burbujas y el movimiento de piernas. Sujétale por las axilas y pídele que haga burbujas mientras mueve las piernas. Evidentemente, tú te le estás ayudando. 

7. Deja que lo intente solo. Cuando ya tenga confianza en sí mismo y esté practicando burbujas y movimiento de piernas, suéltale unos segundos para que se de cuenta de que puede hacerlo solo. No aprenderá en un minuto. Ni en un día. Hay que tener paciencia, pero con ayuda de estos ejercicios y de la práctica diaria, el niño aprenderá a nadar.