Beneficios de la rutina para los niños

Por qué es bueno imponer una rutina a nuestros hijos

María José RoldánMaestra y Psicopedagoga

Los niños que tienen unas rutinas establecidas en su día a día son niños más seguros de sí mismos, más responsables y cooperativos con las tareas de casa. Los niños necesitan las rutinas para sentirse bien, y a los padres les facilita mucho el trabajo porque tendrán una mayor organización y estructura en casa. 

Los hijos necesitan la seguridad de las rutinas tanto en casa como en la escuela para asegurar el éxito, para que vean que sus esfuerzos son recompensados y para sentir la motivación que necesitan cada día para esforzarse en cualquiera de sus tareas o quehaceres, desde bien pequeños. Si eres de los padres que espera horas interminables para que tu hijo se lave los dientes o para que se siente en la mesa para comer, entonces debes saber que las rutinas son clave para poder hacer mejor cada día.

Beneficios de la rutina para nuestros hijos

Niño bosteza

Sin lugar a dudas la rutina, el poder hacer lo mismo cada día más o menos a la misma hora sólo trae beneficios a los pequeños y a  los no tan pequeños de la casa, ¡y a los padres también! ¿Quieres conocer algunos de estos beneficios? Sigue leyendo porque descubrirás por qué las rutinas son tan necesarias.

1. Las rutinas eliminan las luchas de poder. No mandas ni obligas a tu hijo a hacer algo, la actividad en cuestión (lavarse los dientes, dormir la siesta, etc.) es lo que se hace en ese momento del día y no hay discusión.

2. Las rutinas ayudan a los niños a ser más cooperativos. Además de ser más cooperativos en las diferentes actividades rutinarias y a no oponerse, esto hará que los niños reduzcan el estrés y la ansiedad en estos momentos del día. El saber qué es lo que viene a continuación les ayuda a aceptar mejor lo que viene, sin necesidad de sentir una autoridad negativa.

3. Las rutinas ayudan a los niños a ser más responsables. Con el tiempo y con la paciencia y el cariño de los padres, los niños aprenden a cepillarse los dientes, a preparar las mochilas para el cole, a sentarse en la mesa cuando toca comer... sin necesidad de que los padres les recuerden a cada momento qué deben hacer. A los niños les gusta ser independientes porque esto les ayuda a tener una mejor sensación de dominio y control.  Todo esto beneficia la responsabilidad y no necesitan oponerse.

Las rutinas son sin duda una forma excelente de organizar el día y ayudar a los niños a entender qué va a pasar, por qué y a que así puedan aceptar mejor las actividades.