Cómo inculcar el sentido común en los niños

Cómo aprenden los niños a tener sentido común

Sara TarrésPsicóloga Infantil

Inculcar sentido común a los niños es una tarea que todo padre y madre procura realizar durante todo el proceso evolutivo de sus hijos, empezando en la más tierna infancia hasta llegar a la compleja adolescencia, momento en el que seguiremos  pidiendo a nuestros hijos, más que nunca, que manejen sus vidas con sentido común. La cuestión es cómo debemos hacerlo para que realmente llegue a calar en los niños.

Qué es el sentido común y cómo se aprende

NIña con casco

El sentido común no es otra cosa que la facultad para orientarse en la vida práctica: no cruzo un semáforo en rojo, me pongo un abrigo cuando hace frío, no voy al cole en pijama, no debo alejarme de papá y mamá en lugares públicos o, si veo un incendio llamo a los bomberos, por poner algunos ejemplos.

El sentido común ese conjunto de creencias o pensamientos compartidos en una sociedad sobre aquello que es adecuado hacer, pensar o decir en determinados momentos. Nos salva de cometer errores, de meternos en problemas y evitar peligros innecesarios. Así mismo nos permite escoger la opción más beneficiosa para conseguir nuestros objetivos.

Pero el sentido común no es algo innato, se debe enseñar y los niños deben practicar para aprender. Esto significa que en muchas ocasiones los niños se equivocarán dejándose llevar por sus pensamientos irreflexivos o por la impulsividad propia del momento evolutivo en el que estén inmersos. Pero a base de poner en práctica este conjunto de respuestas comúnmente compartidas y socialmente aceptadas los niños irán desarrollando su sentido común.

Cómo Inculcar sentido común a los niños

Padres, maestros o profesores podemos ayudar a inculcar sentido común a los niños a través de diferentes formas, ya sea mediante las actividades del día a día o bien a través de diferentes juegos y cuentos.  

1) a través de la propia experiencia:  Sabemos que los niños aprenden básicamente por imitación y por ensayo y error, por eso es importante que los padres les demos la oportunidad de ver cómo nos manejamos con sentido común a lo largo del día y por qué actuamos de ese modo y no de otro, explicando las consecuencias de tomar una u otra decisión.

Por ejemplo, cruzamos por el paso de peatones con el semáforo en verde y no en rojo porque podrían atropellarnos o nunca debemos dejar una paella con aceite en el fuego porque podríamos provocar un incendio en casa.

A través de estos ejemplos tan cotidianos podemos ir haciendo preguntas a los niños para que nos digan qué es lo que harían en cada situación y por qué. Pero no solo debemos quedarnos en este punto en el que viven a través de nosotros, debemos ir más allá y permitir que sean ellos quienes tomen pequeñas decisiones y dejar que se equivoquen para que sean más conscientes de las consecuencias de haber tomado una buena o mala decisión.   

2) A través de los juegos: Los niños aprenden a hablar, a relacionarse, a compartir y a entender el mundo a través del juego. Jugando con ellos podemos conseguir que sean personas más sensatas y que actúen del modo más adecuado en cada situación que se presente.

El juego de roles o juego simbólico, donde el niño imita ser otra persona o personaje, es ideal para el aprendizaje de ese conjunto de creencias, pensamientos y conductas que conforman el sentido común.  No hay nada mejor que dejar que sean quienes quieran ser, policías, bomberos, enfermeras o caballeros de la edad media, seguro que en la trama de sus historias desarrollan mucho sentido común: cómo curar un enfermo, qué hacer ante un peligro, a quién llamar cuando hay un incendio, cómo vestirse, …

Podemos dejar que jueguen solos o bien ser parte de su mundo, en todo caso siempre será bueno que les preguntemos porqué hacen o dicen tal o cual cosa, qué opciones tenían y cuál de ellas debería ser la más adecuada.  

3) A través de los cuentos e historias: Cualquier cuento o historia es una buena oportunidad para inculcar sentido común a los niños. Los cuentos proporcionan un entorno de aprendizaje de muy alta calidad donde es posible transmitir nuevos conocimientos, valores o formas de actuar.

Cuando leemos algún cuento a nuestros hijos es bueno que de vez en cuando paremos y les preguntemos sobre qué está pasando a lo largo de la historia, qué está haciendo y sintiendo cualquiera de los personajes y cómo creen ellos que debería haber actuado, si está bien o mal o qué otras opciones tendría y por qué. No pasa nada si no saben contestarnos, lo importante es que vayan prestando atención y que les demos algunas respuestas ante cómo actuar con sentido común.