El sentimiento de culpabilidad en los niños

Cómo se forma el sentimiento de culpa en la infancia

El sentimiento de culpabilidad en los niños no es algo innato, no nacemos con él, aprendemos a sentirnos culpables de las cosas que hacemos o decimos a medida que crecemos y aprendemos de las situaciones sociales que vivimos. Se trata de un sentimiento que se construye paulatinamente y que tiene que ver con el desarrollo moral que el niño o niña va construyendo a lo largo de su vida, pero sobretodo, el sentimiento de culpabilidad tiene mucho que ver con el estilo parental bajo el que ha sido educado. 

Desde pequeños aprendemos a culpar a los demás para no sentirnos mal o a culparnos a nosotros mismos de casi todo lo que sucede. Los mensajes que recibimos de nuestros padres o personas significativas (maestros, abuelos,…) del tipo 'es por tu culpa que…'  o 'mira lo que has hecho, no te da vergüenza!' influyen en nosotros a lo largo de toda la vida y hace que crezca en nosotros el sentimiento de culpabilidad en mayor o menor medida.

No es lo mismo responsabilizar que culpabilizar a los niños

Niño con la cabeza agachada

Son muchas las teorías que han estudiado y tratado de explicar por qué unos niños son más propensos a desarrollar un sentimiento de culpabilidad mayor que otros, y muchas coinciden con que el sentimiento de culpabilidad aparece y se produce ante situaciones de disciplina en las que los padres, sobre todo, hacen ver las consecuencias negativas de las acciones de sus hijos hacia los demás. 

Este tipo de disciplina es una hoja de doble filo porque, a pesar de que los niños deben aprender las consecuencias de sus conductas o comportamientos, muchos padres tienden utilizar la culpa como único medio de responsabilizar al niño de sus actos. Y aquí es donde nos equivocamos, no es lo mismo responsabilizar que culpabilizar

Cierto es que debemos educar a nuestros niños en lo que está bien y en lo que no, establecer normas y límites que  les ayuden a comprender las consecuencias de sus acciones pero debemos hacerlo desde la responsabilidad y no desde la culpa. Responsabilizar significa enseñar a nuestros hijos a hacer las cosas sabiendo que al hacerlas están haciendo lo correcto, a hacerlas sintiéndose bien no por obligación o por miedo a lo que pueda pasar. 

Responsabilizar significa educar en la independencia y la autonomía, confiando en las capacidades de nuestros hijos, admitiendo el error como parte del desarrollo y del camino que nuestros hijos deben trazar.

Efectos negativos del sentimiento de culpa en los niños

Los padres tenemos la obligación de tratar que el niño asuma las consecuencias de sus actos sin lastimar su autoestima. Pero si como padres nos pasamos el día resaltando errores, señalando lo mal que ha hecho tal o cual cosa crearemos niños inseguros que se sentirán culpables de no ser los niños que nosotros esperábamos tener. A la larga evitarán tomar decisiones o ser espontáneos. Se sentirán temerosos y probablemente nos mentirán más para evitar nuevas reprimendas que les hagan sentir culpables. En definitiva, estaremos limitando a nuestros hijos, quienes cada vez tornarán más esquivos, sumisos y vulnerables.

Pensemos que al estar constantemente recriminando a un niño todo lo que hace mal acaba por lesionar gravemente su autoconcepto y su autoestima. Lo que produce un deterioro de sus habilidades sociales y consecuentemente un modo inadaptado de relacionarse con los demás y consigo mismo.

En resumen, el sentimiento culpabilidad es una emoción altamente destructiva y paralizante. En consecuencia debemos evitar decir a nuestros hijos frases del estilo 'otra vez por culpa tuya…', “'tú eres el causante de …', 'por tu culpa me siento …', 'si no eres bueno nadie te va a querer', … Frases que alimentan el sentimiento de culpa y que no llevan a nada porque no son educativas, ni pedagógicas ni emocionalmente aceptables.

Sara Tarrés

Sara Tarrés Corominas
Psicóloga infantil 
Orientadora infantil