Cómo educar al niño tramposo

Características buenas y malas de los niños tramposos

María José RoldánMaestra y Psicopedagoga

Cuando el niño pasa los 6 años ya sabe perfectamente qué es una mentira y una trampa y también sabe cómo usarlo para su beneficio. Si bien es cierto que en edades tempranas los niños pueden mentir por otros motivos como por ejemplo, evitar las represalias del adulto, es a partir de los seis años cuando los niños pueden mentir sabiendo que lo están haciendo y por tanto usar las trampas para poder ganar en los juegos. Y es que usar trampas es casi lo mismo que mentir.

Por qué los niños hacen trampa. La parte negativa

Niño lee chuleta

Los niños tienen una gran imaginación y no saben las consecuencias negativas que tienen las mentiras por lo que piensan que las trampas no son tan malo si consiguen lo que quieren. Es por este motivo que los padres deben hacer gran hincapié en enseñar valores a los niños como la honestidad y la confianza, valores donde la mentira está totalmente prohibida y es totalmente inaceptable, y si hacen trampas los demás niños y adultos no querrán jugar con ellos porque perderán la confianza.

Cuando los niños hacen trampa los demás niños no querrán jugar con ellos, los dejarán de lado y pensarán que son mentirosos. Cuando un niño siente la necesidad de hacer trampa es porque siente la necesidad de ser aprobado por los demás (aunque consigue todo lo contrario). Piensa que si hace trampas y no lo pillan, entonces podrá ganar y será mejor valorado por los otros. Todo esto demuestra una gran inseguridad y falta de autoestima en su personalidad. 

Las cosas buenas de los niños tramposos

Pero no todo es algo malo ya que los niños tramposos tienen otras partes positivas que se deben valorar y potenciar para que se dé cuenta que no es necesario que haga trampas para ser aceptado por los otros. Los niños que hacen trampa generalmente tienen aspectos muy positivos, como por ejemplo:

- Tienen una gran capacidad mental. Son capaces de usar su creatividad e imaginación para poder hacer trampas. Realmente son ingeniosos y pueden tener un gran arte para el disimulo.

- Reaccionan rápido. Son capaces de reaccionar rápido ante la adversidad, una capacidad muy positiva que debe ser potenciada para poder afrontar cualquier cosa que venga en la vida.

- Tienen una buena resolución de los problemas. El niño que hace trampas, tiene una buena capacidad para resolver los problemas, pero debe aprender a enfocarlo hacia la parte positiva.

Consejos para educar niños tramposos

Los padres que tienen niños que hacen trampas deben verles como niños que necesitan una guía por parte de los padres para que puedan seguir mejor el camino. En este sentido no vale la pena pensar que mienten o que no hacen las cosas bien, sino que hay que potenciar las partes buenas que tienen para que ellos mismos se den cuenta de lo bien que pueden hacer las cosas y así subirles el autoestima. Por ejemplo:

- Cuando un niño hace trampas hay que hacerle ver que los demás no querrán jugar con él porque el juego ya no es divertido.

- Enseñarle valores tan importantes como la confianza y dar ejemplo de ello cada día. 

- Buscar actividades para que los niños aprendan a jugar siguiendo unas instrucciones y respetando a los demás

- Enseñar a los niños a través del ejemplo. Si los padres no quieren que los hijos hagan trampas lo último que tienen que hacer es hacer trampas ellos.