Cómo son los niños perfeccionistas

Características de los niños que se exigen mucho

Borja QuiciosPsicólogo educativo

Los niños perfeccionistas son extremadamente exigentes consigo mismos, se proponen objetivos prácticamente imposibles de alcanzar, y si el resultado es muy bueno pero no perfecto se enfadarán.

La edad más habitual a la que se desarrolla este síndrome del perfeccionismo va desde los 4 a los 7 años. Es a partir de esta edad cuando los padres comienzan a darse cuenta del nivel de exigencia de su hijo consigo mismo. Pero... ¿cuáles son las causas de que estos niños se exijan tanto?

Causas del perfeccionismo extremo en los niños

Niña concentrada pinta

Es difícil saber cuáles son sus causas. Determinados especialistas señalan que los afectados suelen vivir en un contexto familiar muy estricto, en el que se valora en gran medida la capacidad de realizar cualquier actividad con excelencia. De este modo, el pequeño siente que solo será querido por sus progenitores si es perfecto.

Sin embargo, hay quienes señalan que algunos niños perfeccionistas crecen en ambientes en los que se da todo lo contrario: son laxos y permisivos con las normas o no se valora hacer las tareas escolares de manera correcta. Suelen ser entornos familiares, muy pobres en el plano emocional e intelectual y, por esto, el menor 'se separa' de ellos al refugiarse en esta tendencia perfeccionista. En lo que sí coinciden los expertos es que es un trastorno relacionado con la baja autoestima y la necesidad de sentirse querido.

7 características del niño perfeccionista

1. Al ser niños inseguros, prefieren realizar siempre las mismas actividades, las que saben que les salen bien, antes de probar algo nuevo por miedo a que les vaya mal.

2. Su búsqueda de perfección les produce ansiedad

3. Son muy sensibles a los que piensan los demás sobre ellos, y no consideran que hacer algo bien sea suficiente. Piensan que debería ser perfecto.

4. Por otro lado, es bueno querer ser un poco mejor cada día, de hecho el objetivo debería ser aprender de los errores y ser un poco mejor cada vez. El problema es que estos niños perfeccionistas no disfrutan lo suficiente de los logros. Son muy críticos con ellos mismos y, a pesar de que obtengan un excelente resultado académico, siempre piensan que lo podrían haber hecho mejor. No entienden que hacer algo muy bien ya vale la pena. Esta ansiedad por querer más y mejor no permite disfrutar de los que se consigue de inmediato, en el presente. Toda la energía la ponen en lo que van a llegar a ser, en el futuro.

5. Buscan constantemente agradar a los padres. Los padres son su referente y estos niños buscan su aprobación constante. Por eso, intentan ser los mejores y tienen pánico a defraudarles. 

6. Toleran poco la frustración. Les duele mucho perder o no ser capaces de hacer algo a la perfección. Sienten verdadero pánico ante el fracaso.

7. Son introvertidos. Les cuesta exteriorizar sus sentimientos.