Consejos para evitar que un niño robe

Qué pueden hacer los padres si descubren que su hijo roba

María José RoldánMaestra y Psicopedagoga

No es fácil creer a primeras que un niño está robando, tampoco es algo sencillo el poder entenderlo. Pero algunos niños encuentran excesivamente fácil poder coger pequeños objetos y guardarlos sin que nadie pueda verlos. Pero los padres, antes de alarmarse y señalar al hijo como ladrón, es mejor entender cuál es la causa de lo que está haciendo y así poder buscar una solución al problema. Entonces, ¿qué es lo mejor que se puede hacer para evitar que un niño robe?

6 consejos para evitar que el niño robe

Niños roban galletas

1. Entender por qué roba. 'Robar' puede que no signifique nada para un niño pequeño. Que un niño de 4 años se guarde en un bolsillo un coche de un amigo porque le gusta, no significa que sea un delincuente. Para un niño pequeño posesión significa propiedad, para ellos tienen derecho a cualquier cosa, por eso los pequeños de cuatro años pueden tener dificultades para diferenciar entre lo 'mío' y lo 'tuyo'. Para los niños pequeños no se ha hecho nada malo hasta que los padres digan lo contrario, les cuesta controlar sus impulsos. Es a partir de los 5 años cuando pueden comenzar a entender lo que significa robar porque entienden mejor la propiedad y lo que correcto de lo que no lo es.

2. Enseñar el concepto de propiedad. Es muy importante que los padres enseñen desde muy pequeños a sus hijos el concepto de propiedad. Así podrán ir entendiendo que no todo es suyo y que hay que respetar las pertenencias del resto de personas.

3. La crianza con apego. La crianza de apego hará que los niños tengan más empatía y que puedan comprender y respetar mejor los derechos de los demás. Los niños criados en apego sentirán más remordimiento cuando han hecho algo mal porque su conciencia así lo permitirá. Los niños que se benefician de esta crianza entienden antes los efectos de sus acciones sobre los demás y quieren mantener la confianza entre las personas.

4. Leer las señales no verbales. Unos padres que tienen una buena conexión emocional con sus hijos, podrán leer las señales no verbales (lenguaje facial y corporal) que revelan el mal comportamiento del niño. Gracias a esta buena conexión, el niño tendrá más probabilidades de aceptar el consejo y los valores de los padres porque confían plenamente en ellos.

5. Corregir la conducta. Si el niño roba algo por pequeño que sea, es necesario corregir la conducta y que el pequeño devuelva los bienes a la persona afectada. Fomentar y ayudar al niño a devolver los bienes robados les enseña que robar es malo y que además los errores enseñan a ir por el camino correcto. 

6. Factores de riesgo. Si un niño a pesar de recibir unas buenas normas y educación sigue robando, habrá que llegar al fondo del asunto para saber por qué lo hace. Existen algunos factores de riesgo como: baja autoestima, impulsividad, insensible ante los demás, poca empatía, sin conexión emocional con sus padres, está enfadado, está viviendo situaciones complicadas en casa como el divorcio de los padres, pasa demasiado tiempo solo… Sea cual sea el motivo, se deberá buscar una solución al problema.