El sentido del ridículo en niños

Por qué algunos niños tienen más sentido del ridículo

Borja QuiciosPsicólogo educativo

La vergüenza, la timidez, el sentido del ridículo son sentimientos interconectados que se comienzan a experimentar alrededor de los primeros años y van evolucionando durante el desarrollo.

Aparecen como mecanismos evolutivos que ayudan a los niños a adaptarse a lo novedoso.

Por qué los niños tienen sentido del ridículo

Niña con sentido del ridículo

Determinadas situaciones en la vida de un niño pueden suponer que aparezcan este tipo de sentimientos: un cambio de casa, la llegada de un hermanito, el inicio en la guardería... En general, esta etapa de la vergüenza, timidez o sentido del ridículo es pasajera durando sólo unas cuantas semanas.

Hay estudios que demuestran que el 15% de niños nacen con una predisposición para ser tímidos. Aunque esto no es determinante. Lo importante para la evolución de estos sentimientos es la intervención positiva o negativa que los padres hagan a lo largo del desarrollo de sus hijos y del entorno.

Cómo son los niños tímidos con mucho sentido del ridículo

El niño tímido suele mostrar las siguientes actitudes:

- Intenta evitar a las personas que no le resultan familiares.

- Prefieren estar solos, antes que integrarse en un grupo.

- Si están con otros menores, suelen ser muy callados y poco participativos.

- Se muestran miedosos y recelosos con todo lo que desconocen.

Los padres deben estar alerta ante estas señales, con el fin de intentar evitar que estos primeros signos de timidez puedan acrecentarse y derivar más adelante en una dificultad para establecer relaciones sociales.

Cómo ayudar a niños con mucho sentido del ridículo

La autoestima tiene un papel fundamental en este aspecto. Empieza a construirse durante la infancia e irá modificándose durante su desarrollo en función de las experiencias que tenga y las reacciones que provoque en sí mismo y en los demás.

Las reacciones de padres, familiares, profesores o amigos ante lo que haga el niño son importantes desde el punto de vista afectivo y las que producen mayor impacto en la autoestima. Por eso, son las personas afectivamente más cercanas al niño, las que pueden influir en que el niño tenga mayor autoestima y con ello, menor timidez y que el sentido del ridículo no aparezca como un problema. ¿Cómo ayudarles?

- No poner etiquetas, ni siquiera para disculpar su comportamiento. Cuanto más le digamos y escuche que es un vergonzoso delante de los demás, más se convencerá de que lo es y más tardará en vencer su problema.

- No obligar a que haga lo que no quiere. Forzarle a dar un beso o a demostrar lo bien que hace algo, aumenta su inseguridad y, por tanto, su sentido del ridículo.

- Predicar con el ejemplo. Explicar al niño, con palabras muy sencillas, que a nosotros también nos da vergüenza preguntar cosas a desconocidos como por ejemplo dónde está una calle .Y después, ir a una persona para que nos indique dicha dirección.

- Potenciar sus relaciones con otros pequeños. Estar cerca de sus iguales y relacionarse ayudará a que trabaje el sentido del ridículo positivamente.