Lo bueno y lo malo del niño bromista

Por qué a algunos niños les gusta tanto gastar bromas

Sara TarrésPsicóloga Infantil

Los niños bromistas no nacen, se hacen. Por lo general, un niño bromista es un niño con gran sentido del humor, un niño extrovertido y creativo que disfruta riéndose y haciendo reír, cualidades socialmente muy atractivas siempre que se sepan manejar.

Muchos padres pueden pensar que el sentido del humor es una habilidad innata, que los niños nacen con ella pero la realidad es bien distinta. El sentido del humor es una actitud ante la vida que los niños aprenden en función de los modelos que les ofrezcamos y de las oportunidades que les brindemos para aprender a reírse de lo que sucede a su alrededor. 

Cómo se desarrolla en los niños sentido del humor

NIña  mete cara en tarta

Será en función de nuestro estilo educativo más o menos flexible, más o menos directivo o autoritario, que nuestros hijos tendrán mayores o menores ocasiones de poner en práctica chistes, bromas y otras expresiones humorísticas.

Los padres debemos ayudar a los niños a desarrollar su sentido del humor dejando que saquen el payaso que llevan dentro. Es bueno que se rían, que bromeen, que hagan chistes y payasadas, pero explicándoles siempre que deben hacerlo de un modo adecuado y, en el momento y lugar oportuno.

Es importante que los niños tengan un buen sentido del humor porque éste les ayudará a desarrollar diferentes aspectos lingüísticos y cognitivos. Reírse y hacer reír cumple también una importante función socializadora que estrecha lazos afectivos entre los niños, del mismo modo que lo hace entre los adultos.

Características positivas y negativas de los niños bromistas

Aunque es cierto que el sentido del humor no es innato, y que los estilos educativos influyen en gran medida, diversas investigaciones también han puesto de manifiesto su estrecha relación con determinados rasgos personalidad, en concreto con la  extraversión y la creatividad.

Por lo general, los niños bromistas son niños que siempre tienen en mente un chiste, una payasada, se ríen de todo y por todo. Son niños extrovertidos que les resulta fácil hacer amigos, les gusta actuar ante los demás sin sentir vergüenza. Fácilmente se disfrazan e imitan a otros. Les gusta reír y hacer reír. Son optimistas, despreocupados y generalmente impulsivos.

Todas estas cualidades que en un principio nos pueden parecer muy positivas, mal gestionadas pueden convertirse en un problema ya que el niño bromista fácilmente puede transformarse en un niño descarado, grosero o  impertinente. Su impulsividad le puede llevar a gastar bromas en el momento menos oportuno metiéndose en problemas no solo en casa sino también en el colegio. Al ser un niño que habitualmente llama la atención con sus bromas acaba por convertirse en el payaso de la clase, una etiqueta normalmente negativa que puede llegar a pesar mucho.

Por qué los niños hacen bromas

En este sentido debemos saber también distinguir las diversas razones por las que el niño hace bromas, por ejemplo: 

- Para divertirse junto a los demás. 

- Para llamar la atención, que no siempre es positiva.

- Por imitación del grupo o familia.

- Para ser aceptado por su grupo de iguales.

- Para sentirse superior a los demás.

- Para parecer mayor.

Como podemos observar, muchas veces el niño bromista busca obtener un beneficio, ya sea social o emocional, con sus chistes, bromas o payasadas. Debemos prestar especial atención cuando el niño bromista solo hace bromas para llamar la atención de los adultos o para intentar ganarse un lugar entre sus compañeros, este tipo de comportamiento nos puede estar alertando de otras carencias como necesidad de afecto y atención familiar adecuada o falta de aceptación social.