Niños ariscos o poco cariñosos

Niños a los que les cuesta ser cariñosos

Sofía Gil GuerreroPsicóloga General Sanitaria

La afectividad es la necesidad que tenemos los seres humanos de establecer vínculos con otras personas. Desarrollar en los niños una afectividad positiva les ayudará a fortalecer su autoestima, a gozar de un adecuado equilibrio emocional, a tener mayor seguridad y a sentirse protegidos por sus progenitores.

No todas las personas adultas mostramos afecto de la misma manera. Hay adultos que muestran más afecto que otros, e incluso hay personas que no son cariñosas y rehuyen cualquier contacto afectivo con las personas de su entorno. Pues, al igual que los adultos, no todos los niños son igual de cariñosos y cada niño manifiesta su cariño hacia los demás de distinta manera.

Niños poco cariñosos

Niños poco cariñosos

Muchas veces los papás y mamás se quejan de que sus hijos son ariscos o poco cariñosos pero, ¿son esos papás y mamás cariñosos con sus hijos?

Si unos padres no son cariñosos porque tienen dificultad para expresar afectividad hacia su hijo (abrazos, besos, gestos y palabras de cariño, etc.) lo más probable es que el niño no tenga manifestaciones de afecto hacia sus padres. El afecto es algo recíproco, por lo que si queremos que nuestros hijos sea cariñoso con nosotros, es necesario que seamos cariñosos con ellos. 

Es importante que los padres manifiesten muestras de cariño y amor hacia sus hijos para ayudar a los más pequeños a desarrollar un mundo afectivo saludable, ya que es imprescindible si queremos que sean personas felices y que tengan facilidad para relacionarse con las personas de su entorno.

¿Los niños nacen o se hacen cariñosos?

La personalidad de niño está compuesta por temperamento y carácter. ¡El temperamento se hereda y el carácter es el resultado de las experiencias y aprendizajes que tiene el niño!

El temperamento es en parte responsable de las diferencias que se observan en los comportamientos de los niños vinculados con la emocionalidad y la excitabilidad. Por eso, no todos los niños cuando nacen se comportan de la misma manera. 

Sin embargo, el carácter es el resultado de la influencia de la educación y del contexto social en el que el niño crece y se desarrolla. Por lo tanto, podemos afirmar que el carácter se hace, es decir, el niño adquiere determinados comportamientos en función de lo que observa en su entorno más cercano (en casa). Si un niño desde su nacimiento recibe afecto y cariño, aprende dichas conductas y las interioriza. 

Diversos estudios han afirmado que es más importante y tiene mayor influencia lo que el niño aprende desde que nace (carácter) que lo que hereda (temperamento). Por ello, debemos esforzarnos como padres en proporcionar a los niños cariño y afecto para que pueda desarrollar una adecuada afectividad.

¿Debemos preocuparnos si nuestro hijo no es cariñoso?

¡No! Debemos ocuparnos de ofrecer cariño y afecto a nuestro hijo y poco a poco el niño irá aprendiendo cuál es la importancia de la afectividad, y cómo debe relacionarse con los demás. Lo importante es que los padres aporten su granito de arena y aúnen esfuerzos para que el niño sea una persona afable y afectiva. 

A veces, lo que sucede es que los padres tienen unas expectativas sobre cómo debe comportarse el niño que no se corresponden con la realidad. Los niños no siempre son tan cariñosos con nosotros como nos gustaría, no pasa nada, debemos aprender a respetar su manera de relacionarse y simplemente ocuparnos de proporcionarles nosotros a ellos mucho amor y cariño. 

Por otro lado, hay ocasiones en las que los niños captan que las muestras de cariño son muy importantes para sus padres y que éstos se alteran cuando no muestran afectividad hacia ellos. Por lo que utilizan la ausencia de conductas de afecto para tiranizar a sus padres y tener así garantizada su atención.

En conclusión, no debemos preocuparnos si nuestros hijos tienen comportamientos ariscos o poco cariñosos, sin embargo, debemos ocuparnos de brindarles todo nuestro afecto y cariño. Cada niño aprende y evoluciona a un ritmo diferente. No debemos preocuparnos, si somos afectivos con nuestro hijo, el niño irá aprendiendo e interiorizando estas conductas, y posteriormente hará uso de ellas con las personas de su entorno.