Qué aprenden los niños de la tristeza

Qué enseñan a los niños las emociones básicas

Teresa Yuste SánchezMediadora Familiar

Todas nuestras emociones son necesarias. Todas y cada una de ellas. No hay unas mejores que otras. No hay unas buenas y otras malas. Las necesitamos todas, porque cada una de ellas cumple su función. La tristeza, es una de ellas.

Los niños también experimentan tristeza. Al principio, lo más normal es que no sepan manejarla. Pero tú puedes ayudarles a entender qué les ocurre. Para ello, puedes utilizar la película de Pixar Inside Out

La tristeza es una emoción básica en los niños

Niña china triste

La película de Inside Out nos cuenta la historia de Riley, una niña de 11 años. Lo hace desde el interior de su mente donde conviven sus emociones básicas; capitaneadas por Alegría que tiene al resto de emociones bajo sus órdenes. Pero en el transcurso de la historia descubren que todas ellas tienen un papel protagonista en la vida de la niña , que tienen que trabajar en equipo para que todo funcione, y que esta vez le toca a Tristeza tomar el mando para ayudar a Riley.

La tristeza es una emoción que todos hemos experimentado. Todos estamos tristes a veces. Porque cuando algo nos hace sentirnos tristes de nada sirve reprimir o apartar ese sentimiento, la única manera de superarlo es sentirlo, comprenderlo y aceptarlo.

Cuando nos sentimos tristes nuestro metabolismo se ralentiza, estamos cansados y melancólicos, las actividades cotidianas suponen un gran esfuerzo para nosotros. No tenemos ganas de nada porque estamos desmotivados. Puede haber momentos de ansiedad, angustia y llanto. A los niños, les pasa lo mismo. 

Por qué estar triste también es importante para los niños

1. Ayuda al niño a superar  la situación que le está haciendo daño, enfrentándose a ella.

2. Les empuja a pararse y reflexionar.  Les lleva a hacerse preguntas, a buscar aquello que no funciona, para provocar el cambio que necesitan.  

3. Les permite asimilar la pérdida o el fracaso que les provoca esa tristeza.

4. Les invita a pedir ayuda y comunicarnse con los demás. 

5. Cumple una función social. A través de la empatía fomenta la conducta de ayuda en los demás,  para dar apoyo y consuelo al que está triste.

Por eso es positivo permitir a los niños estar tristes, expresar lo que sienten y dejarlos llorar. Para no frustrarles. Para que aprendan de lo vivido. Para que se enfrenten a ello y sepan cómo manejar sus emociones. Para que se conozcan mejor a ellos mismos. Para que conecten con los demás cuando les vean tristes. Porque estarán tristes muchas veces y lo mejor es que aprendan a gestionar  su tristeza y no traten de ocultarla o evitarla por miedo a la reprimenda.

Las lágrimas también tienen su porqué. Cuando lloramos nos descargamos de tensión y de ansiedad, después de llorar sentimos alivio, nos sentimos mejor y vemos las cosas de otra manera, sin tanta carga emocional. Esto nos permite avanzar, seguir hacia delante. Llorar no es bueno ni malo, es una respuesta física a un sentimiento, y como todo dentro del mundo emocional tiene un sentido y una razón de ser, así que ¿por qué no dejamos llorar a los niños cuando lo necesitan?