Qué hacer cuando un niño araña

Consejos para educar a niños con conducta agresiva

Sara TarrésPsicóloga Infantil

Algunos niños pequeños pasan por una fase en la que expresan sus frustraciones mediante golpes, mordiscos o arañazos. Una fase normal del desarrollo que preocupa mucho a los padres tanto del niño que araña como a los padres de los niños que sufren los arañazos.

Por qué los niños arañan y qué hacer cuando un niño recurre a esta conducta son las dos cuestiones que abordamos en este artículo.

Por qué arañan los niños 

Bebé que araña

Morder, pegar y arañar son tres conductas exploratorias y de liberación de la frustración que se dan con bastante frecuencia en niños de entre 12 y 36 meses.

Si bien es cierto que este tipo de comportamiento forma parte de la normalidad en el desarrollo infantil, es comprensible que los padres de niños que han empezado a realizar este tipo de conductas se muestren preocupados y angustiados y que debamos atajarlos lo antes posible ofreciendo conductas alternativas. A nadie le gusta que le llamen la atención porque su hijo ha arañado a otro niño o encontrarnos a nuestro hijo con la cara señalada por los arañazos de un compañero.

Entre los 12-18 meses los niños están inmersos en su proceso de aprendizaje, y prueban con todo tipo de conductas, mordiscos, manotazos y arañazos incluidos. Estas conductas agresivas forman parte de su aprendizaje y desarrollo y no debemos darle más importancia de la que tiene. 

Los niños pueden empezar a arañar por diferentes razones o motivos, si identificamos cuál es el de nuestro pequeño nos servirá para ayudarle a encontrar otro modo de expresarse. Hay niños que arañan para defenderse, para obtener un beneficio (un juguete, la atención del adulto, …), como medio de expresión de su frustración

Como siempre, entender por qué nuestro hijo está teniendo este comportamiento nos ayudará a encontrar el modo de ayudarle a eliminar este tipo de conducta agresiva.

Qué hacer cuando un niño araña

Cuando un niño araña a otro debemos actuar con firmeza pero sin severidad. Recordemos que se trata de niños pequeños que están aprendiendo a regular sus emociones y nosotros, sus padres o educadores, somos su modelo de referencia, por tanto:

1. Nunca hay que devolverle el arañazo para que vea que hace daño con sus uñas. Haciendo esto solo transmitimos la idea errónea de que la violencia es una forma adecuada de manejar las emociones.

2. Tampoco recompensaremos la conducta de arañar con una sonrisa ni nada parecido.

3. Padres y educadores (cuando los niños vayan a la guardería) deben trabajar conjuntamente para atajar estas conductas nocivas.

4. No le llamemos malo ni frases parecidas, esto a la larga mina su autoestima. No hay niños malos solo conductas inadecuadas que debemos reconducir.

5. En ocasiones cuanto más insistimos en que dejen de realizar una conducta como ésta se produce el efecto contrario

6. Podemos aplicar un tiempo fuera de refuerzo, es decir, tras la 'agresión' apartaremos al niño del lugar dónde ha sucedido el hecho para explicarle que este tipo de comportamiento no es bueno.

El hábito de arañar, la que el de pegar o morder,  suele desaparecer con el tiempo, aunque que en algunos casos es muy persistente y puede que dure hasta los 3-4 años.