Consecuencias de la hipercrianza en los niños

Cómo afecta la sobreprotección o hiperpaternidad en la infancia

Sara TarrésPsicóloga Infantil

La hipercrianza es un estilo educativo basado en la sobreprotección, un modo de educar a los niños controlando y planificando al milímetro todo cuanto hacen. Una forma de crianza excesivamente sobreprotectora y sobreestimuladora, en busca del hijo perfecto, del hijo exitoso y triunfador.

La hipercrianza, también llamada hiperpaternidad, se ha convertido en un modelo educativo habitual en las sociedades acomodadas, como la nuestra, donde hemos colocado a los hijos en un altar y los padres viven y se desviven por ellos evitándoles cualquier contratiempo, fracaso, error o sufrimiento. 

Consecuencias de la hipercrianza en los niños

Padre con hijos

La hipercrianza que surge, sin duda alguna, de la buena intención de los padres, tiene consecuencias muy negativas para los niños. Niños que ven comprometida su capacidad de autonomía, independencia y evolución debido a que este estilo educativo basado en la sobreprotección les impide tomar decisiones, aprender de sus errores y desarrollar competencias personales tan importantes como puede ser tener una buena autoestima.

El resultado de un exceso de sobreprotección, de horarios milimetrados, controlados y planificados, ese exceso de estimulación en busca del niño perfecto puede acabar generando en un futuro, con mucha probabilidad, niños:

- Inseguros.

- Con baja autoestima, faltos de confianza en sí mismos, ya que necesitan del apoyo de sus padres para todo.

- Faltos de creatividad por no disponer de tiempo para desarrollarla.

- Incapaces de tolerar la frustración o el fracaso.

- Niños que se aburren fácilmente porque no están acostumbrados a tener horas muertas en su vida.

- Niños estresados y frustrados por no poder llegar a todo ni poder abandonar nada porque si lo hicieran desilusionarían a sus padres.

- Incapaces de organizar su propia vida.

Los niños no necesitan supermamis ni superpapis, solo quien estar con nosotros, que les queramos y atendamos. No quieren papás que se pasen todo el día llevándoles de un lado a otro de extraescolar a extraescolar, solo quieren tener unos padres con quienes estar y compartir.

Nuestros hijos tienen derecho a ser niños, a jugar, a aburrirse, a inventar, a imaginar ... y para ello se necesita todo ese tiempo que nosotros, sus padres, nos dedicamos a planificar, organizar y llenar, secuestrando su infancia y su potencial para decidir y valerse por sí mismos.