Cómo adquieren destreza manual los niños

Ideas para ayudar a los niños con la motricidad fina

Celia GarabayaEducadora

Durante los primeros años, las manos de los niños, serán una de las partes más importantes, para poder explorar y sobre todo interactuar con el mundo que le rodea. Son muchas las actividades y funciones que tendrán las manos. Algunas más sencillas, como simplemente empujar algo. O tareas mucho más complejas y complicadas para el niño.

Las manos y la motricidad fina de los niños

escritura

Para realizar las tareas más complejas, el cerebro, deberá ponerse de acuerdo con las manos. Para ser capaz de medir cada acción con una precisión de milímetros. Calcular la profundidad. Algo que a nososotros nos parece tan sencillo como atarnos los cordones, es una labor muy compleja para el cerebro. De hecho, por ejemplo, el primer robot que es capaz de atarse los cordones fue presentado en 2013, y es la única actividad capaz de hacer. Lo que nos indica la complejidad de los movimientos

Durante los primeros años de vida, el niño, observa, y a través de la observación, digamos que va calibrando el cerebro, para conseguir la mejor destreza, en los órganos más importantes para relacionarse con los demás. Las manos. Hoy, lo que vamos a hacer, es daros un par de actividades, con las que el niño, puede potenciar y acelerar el proceso de desarrollo.

Cuando hablamos de la motricidad fina. Podemos definir el aprendizaje en 3 vías que trabajan juntas:

1. Prueba y error: Al principio, al niño, le cuesta hasta atinar para tocar cualquier cosa. Será intentándolo, viendo cuando se equivoca, viendo cuando acierta. E intentando mejorar el acercamiento. Lo mismo, según vaya evolucionando con movimientos más precisos. Empezará con movimientos más torpes y simples, como simplemente tratar de coger un juguete. Hasta llegar a colocar piezas con precisión, meter una cuerda por agujeros, cada vez más pequeños…

2. Observación: Los niños, no solo aprenden con sus propios ejercicios. Sino que uno de los pilares de su aprendizaje es la observación de todo lo que les rodea. De hecho, cuando nos ven hacerlo a nosotros. Su cerebro, está almacenando la información para conseguir hacerlo el mejor. Por eso, es importante que nosotros seamos el mejor ejemplo.

3. Perseverancia. Una pregunta que seguro que os habéis hecho es ¿Pero no se aburre? Si lleva horas haciendo lo mismo. Siempre debemos ponernos en la situación del niño. Sus vivencias son muy, muy limitadas. No tiene casi recuerdos. Algo que a nosotros nos parece monótono como poner una pieza encima de otra. Para ellos, es el reto más complicado y complejo. Podríamos asemejarlo a cuando nosotros aprendemos a tocar el piano. Y practicamos una y otra vez. Y cuando por fin tocamos una parte bien, la alegría se adueña de nosotros. Lo mismo le pasa a los niños, cuando están en medio de un aprendizaje.