5 juegos para calmar a niños inquietos

Qué juegos tranquilizan a los niños más nerviosos

Nuria G. Alonso de la TorrePsicóloga infantojuvenil

Es importante utilizar determinados juegos con los niños inquietos diariamente. No es necesario que dure mucho tiempo, pero sí que durante el día se dedique un espacio a fomentarlos.

Gracias a estos juegos, el niño logrará canalizar su energía y de esa forma podrán concentrarse mejor y eliminará su estrés. El requisito previo más importante para poder hacer estos sueños es que los padres se impliquen, sin esa motivación extra, estos juegos podrían ser considerados como un juego más.

Juegos para calmar a niños nerviosos

Niña juega con plastilina

La hora más conveniente para jugar con los niños inquietos es antes de irse a dormir, no sólo para poder conciliar el sueño de forma más reparadora o por las ventajas citadas anteriormente sino para que asocien la tranquilidad del sueño a los juegos de relajación propuestos. 

1. Colorear o dibujar. Es una actividad perfecta para niños inquietos porque les encanta, es una forma de expresión muy terapéutica y beneficiosa en el que pueden dar rienda suelta a su imaginación y descargar toda la tensión del día. En concreto, colorear mandalas puede ser ideal para conseguir que se relajen, ya que son dibujos sencillos que pueden colorear antes de ir a la cama para mejorar varios aspectos, no sólo va a favorecer la relajación sino que van a poder mejorar su concentración, su creatividad y les ayudará a expresar mejor sus emociones y pensamientos a través del color.

2. Reloj de sol. Esta es una actividad perfecta tanto para relajarse como para repasar las horas. El juego consiste en que mientras el niño está tumbado en la cama, va a indicar con su cuerpo todas las horas que los padres le vayan diciendo, de este modo realizara movimientos de estiramiento y de distensión con los brazos, actividades perfectas para relajarse. Por ejemplo, las doce serán los brazos por encima de la cabeza o las seis serían los brazos junto a los muslos. 

3. Plastilina. Si ves que tu hijo tiene demasiada energía, es importante que le enseñes cómo puede liberarla. En concreto, esta actividad es perfecta para aquellos niños que concentran mucha tensión en sus manos y aprietan mucho los puños. Con la plastilina pueden tensar y distensar las manos sin que se den cuenta simplemente cuando amasan plastilina o la estrujan. De esa forma, estas enseñando a tu hijo a canalizar esa tensión o exceso de energía de una forma positiva antes de irse a dormir.  

4. Frente al espejo. La imitación es el mejor de los modos para que ellos aprendan a relajarse. Por eso, este juego consiste en aprovechar ese principio. Antes de empezar el juego, el niño debe estar sentado en la cama. El padre o la madre se sientan en paralelo al niño y el niño será el espejo. La única norma del juego es que el que hace de espejo, deberá imitar exactamente los movimientos y los gestos de sus padres. Los padres deberán hacer acciones suaves con diferentes partes del cuerpo para que se relajen.

5. Cuentos. Las ventajas de leer un cuento antes de ir a dormir son variadas, no obstante, además fomentar la lectura y la creatividad, estás generando que tu hijo tenga una rutina, se tranquilice y esté atento a lo que estás diciendo. Más allá de compartir momentos y experiencias con ellos, estás transmitiéndoles tu calma y las experiencias del personaje. Para conseguir la tranquilidad absoluta, es vital escoger cuentos que despierten serenidad y utilizar una voz suave al leerlos para no agitarlos.