Beneficios del juego del hula hoop para niños

Qué ventajas tiene el hula hoop para nuestros hijos

Marta MarcielRedactora de GuiaInfantil.com

¿Quién no ha agarrado un hula hoop o un aro, se lo ha puesto en la cintura y ha contado cuántas vueltas daba antes de caer al suelo? El hula hoop es un juego tan antiguo como utilizado de forma constante en las actividades infantiles.

El hecho de que los niños hagan ejercicio al mismo tiempo que se divierten y practican deporte al aire libre le confiere un punto positivo. Por eso, es necesario que sepamos qué más ventajas tiene esta actividad que se puede practicar en cualquier momento y lugar.

Los beneficios del hula hoop para tu hijo 

Ventajas del hula hoop para niños

Para empezar, hemos de saber que el juego del hula hoop solamente precisa de un aro que sea de plástico, y al que hay que dar las mayores vueltas posibles alrededor del cuerpo. Por norma general, los niños se lo ponen en la cintura, pero también se puede intentar hacer girar con un brazo o una pierna. Pero, ¿cuáles son sus ventajas más significativas? 

- Se mantienen en forma: Bailar con un hula hoop requiere de esfuerzo, ya que no es sencillo mover las caderas y la cintura para que el aro roce el cuerpo y no se caiga. Esto ayuda a que los niños hagan ejercicio físico a la vez que disfrutan de un juego. 

- Mejoran la psicomotricidad: Los niños aprenderán a controlar el cuerpo, ya que tendrán que moverse a la vez que hacen círculos ya sea con su cintura, con los tobillos, o con las muñecas y los brazos. 

- Disfrutarán del aire libre: En una sociedad controlada por la tecnología, donde no hay nada más allá de los videojuegos, una actividad como el hula hoop recordará a nuestros hijos la importancia de jugar lejos de una pantalla y fuera de cuatro paredes

- Interactuación con otros niños: El hula hoop es más divertido si se disfruta en grupo. Poder establecer pequeñas competiciones hará que los niños disfruten mucho más del juego.

4 juegos para disfrutar del hula hoop con niños 

Usar un hula hoop es sencillo, pero puede acabar pareciendo aburrido al cabo de unos minutos. Para que los niños continúen jugando con ello sin querer cambiar, lo importante es establecer actividades diferentes con uno o más aros de plástico que no sean excesivamente grandes. 

- El malabarista: Un hula hoop en cada brazo, ¡y a moverse! Los niños siempre están deseando mostrar sus habilidades, y el juego del malabarista con el hula hoop no iba a ser menos. Consiste en ponerse un aro mediano o pequeño en cada brazo y moverse para que no se caiga. Pondrán a prueba su psicomotricidad al mover los brazos en círculos al mismo tiempo.

- El equilibrista: Un aro en la muñeca y otro en el tobillo, ¿quién lo aguantará más sin dejarlo caer? 

- El gusano loco: Con un hula hoop grande, el gusano loco es aquel que se mueve a toda prisa en círculos. Lo primero que hay que hacer es colocar el aro lo más arriba posible, bajo las axilas -en el cuello sería peligroso-, y moverse rápido para que el aro baje lo más rápido posible dando vueltas. 

- El saltarín: Otro juego que puede hacerse con un hula hoop pequeño cuando los niños ya son un poco más mayores, es aquél que consiste en poner un aro en el tobillo y girarlo a la vez que se salta. La concentración para no perder el ritmo de los círculos a la vez de los saltitos divertirá a los pequeños.