El miedo en niños de 1 año

Miedos infantiles en bebés antes del año

Borja QuiciosPsicólogo educativo

Experimentar emociones como alegría, tristeza y asco es algo común tanto en niños como en adultos. A todas ellas se les une el sentir miedo. El miedo en cualquiera de sus modalidades en la etapa infantil es algo universal estando presente en todas las culturas. Tiene un valor adaptativo que hace que nos pongamos en alerta y así poder protegernos ante posibles riesgos. Por ello, tener miedo es algo positivo y normal.

Los miedos son evolutivos y se consideran normales a cierta edad. Y es que los diferentes estadios del desarrollo conllevan asociados el predominio de unos miedos u otros. Es decir, a medida que el niño va creciendo, va madurando su sistema psicológico (habilidades cognitivas) y biológico; esto hace que cambie el foco hacia lo que teme.

Los miedos infantiles durante el primer año

 Miedos antes del año

Hay temores propios de cada etapa evolutiva. A medida que el niño se desarrolle irán apareciendo y desapareciendo miedos, otros persisten y otros vuelven a con distinta naturaleza. Es a partir de los seis meses de vida cuando el bebé empieza a manifestar algunos de estos miedos:

1- A los ruidos fuertes. El sentido del oído es muy importante para el bebé. Al estar en un estado de atención constante, los ruidos inesperados o fuertes hacen que se sobresalte y le creen miedos.

2.- A los extraños. Desde los seis meses y hasta que cumplen los dos años aproximadamente, los bebés atraviesan esta etapa. Este miedo es un estado natural que favorece la evolución y la adaptación del niño a su entorno, y que debemos aceptar. Es decir, no debemos forzar al niño a aceptar a los que rechaza.

Este miedo surge de la etapa conocida como angustia de separación, donde el bebé no tiene noción del tiempo ni del espacio, y al salir su figura de apego del campo visual siente miedo de abandono. 

Es una etapa en la que el niño prefiere estar solamente con las personas de su máxima confianza. Se puede dar más en unos niños que en otros. Es cuestión de la personalidad del niño. Cuando se aproxima un desconocido el niño se siente desprotegido y se inquieta, sobre todo cuando la conducta del extraño es intrusiva.

3- Cuando se separa de sus padres. Esta conducta es de valor adaptativo dado que este tipo de ansiedad produce en el niño estrategias para asegurarse que sus padres están cerca y tener protección ante posibles peligros externos.

Es un miedo similar al miedo a los extraños. Desde bebés, los niños reconocen a sus padres y a su figura de apego por el olor, por el tono de voz y ya a los cuatro meses son capaces de reconocer caras. Sabe que son los que cuidan de él y atienden sus necesidades. 

Cuando se separa de ellos le entra angustia y llora ya que se siente indefenso. Es un proceso habitual en el desarrollo del niño.

Cuando preocuparse ante los miedos del bebé

Cuando el miedo del niño es desproporcionado a lo que lo ocasiona, puede ser una señal de que rebasa la normalidad o perduran en el tiempo durante etapas en las que ya debería haber desaparecido es cuando sería necesaria la ayuda externa.