Peligros de las recompensas materiales en la educación de los niños

Por qué no dar premios materiales para recompensar a los niños

Borja QuiciosPsicólogo educativo

En cuestiones de educación hemos evolucionado desde el castigo punitivo, basado en la sanción a una conducta del niño que no nos gusta; hacia una tendencia contraria que se conoce como educación en positivo y que se basa en el refuerzo positivo para premiar la buena conducta.

El objetivo de la educación es que en los niños se den conductas positivas y suprimir las que son negativas. Este reto se consigue mucho mejor mediante el refuerzo que con el castigo.

Refuerzo positivo en la educación de los niños

Dar premios a los niños, sí o no

Cuando se habla de refuerzo nos referimos a cualquier consecuencia positiva que se da después de que el niño muestre la conducta que queremos que aprenda. Por ejemplo, darle atención cuando realiza una tarea como puede ser poner la mesa para comer.

Cuando utilizamos el refuerzo positivo podemos usar dos tipos de recursos:

- El de la recompensa material

- El de la recompensa emocional

Las recompensas son un recurso que tienen los padres para motivar la conducta de los más pequeños es dándoles recompensas por su buen comportamiento. Además, son muy variados como, por ejemplo, ir al cine, hacer una excursión, etc.

Premios materiales en la educación de los niños: ¿sí o no?

El problema aparece cuando se confunde refuerzo positivo con el recurso de recompensa material. Con este tipo de premios nos referimos, por ejemplo, a comprar juguetes, golosinas, etc. Debemos tener cuidado a la hora de administrar este tipo de premios. ¿Por qué?

- Si premiamos cada conducta positiva del niño corremos el riesgo de que crea que el auténtico beneficio de su conducta sea el regalo en sí. Puede llegar a pensar que no merece la pena esforzarse en aquello que no va a ser premiado.

- Si todos los premios que recibe son materiales, corremos el riesgo de que el niño desarrolle el materialismo e infravalore otro tipo de satisfacciones. Se convertirá en un chantajista profesional.

Las recompensas materiales son menos gratificantes a largo plazo que los refuerzos emocionales. Además, el aprendizaje de conducta se da más lentamente e, incluso, pueden llegar a ser contraproducentes.

Refuerzo emocional e inmaterial para niños

La recompensa emocional solo requiere el tiempo y la paciencia de los padres, dejando de lado el materialismo y el consumismo en la que se ve inmersa nuestra sociedad. Hay multitud de recursos inmateriales, como por ejemplo: un beso, una sonrisa, un te quiero, usar algún elogio, pegarle un gomet, dibujarle una carita sonriente, jugar con él, ir al parque, salir en bicicleta, contarle un cuento, etc.

Este tipo de recompensas inmateriales pueden ser utilizadas en las tablas de incentivos y darán mucho más resultado que las recompensas materiales, ya que los premios de esta índole producen más placer que un juguete porque, realmente, lo que ansía un niño pequeño es la atención y el tiempo compartido con sus padres.