El peligro de que los niños se descarguen aplicaciones

La descarga de aplicaciones supone un riesgo para los niños que es preciso controlar

El idilio de los niños con los móviles y con las tabletas es inherente a una generación como la suya, nacida en plena era del desarrollo tecnológico.

Hay que tener en cuenta muchos factores a la hora de dejar a los niños que manejen este tipo de dispositivos. Sea cual sea el sistema operativo con el que cuente el móvil o la tablet, son millones las aplicaciones disponibles para su descarga, con lo que el riesgo aumenta.

Cómo evitar el contenido inapropiado y las descargas de pago

El riesgo de que los niños descarguen aplicaciones

La prevención es la mejor solución tanto para evitar el riesgo de la descarga de aplicaciones no apropiadas para niños, como para evitar que se hagan compras de aplicaciones de pago, o dentro de una aplicación que tenga compras asociadas pese a ser gratuita.

El primer paso a realizar por lo tanto sería bloquear la descarga de aplicaciones mediante un código de seguridad, que no debe de conocer el niño, ya que entonces daría igual la existencia de un código o no. Con esto debería de ser suficiente para no encontrarse con problemas de cargos bancarios por compras de aplicaciones y, por supuesto, para conseguir que el niño no pueda descargar material inapropiado.

Pero la prevención deja de funcionar a una determinada edad, puesto que ya cuentan con dispositivos propios y es más difícil controlar el contenido que manejan. Por lo tanto si se decide comprar un móvil o una tablet al niño, se deben de asumir una serie de riesgos. Si no tienes una tarjeta de crédito asociada al terminal, no será posible que el niño pueda realizar descargas de aplicaciones de pago. Además existe la opción de aplicar un control parental mediante el cual solo aparezcan aplicaciones apropiadas para la edad del menor.

El peligro no está en las aplicaciones, sino en como se utilizan

Aún con todo existen aplicaciones aprobadas para uso por niños mayores de 12 años y que pueden ser un riesgo. Por ejemplo Snapchat es un servicio de intercambio de imágenes que da la falsa sensación de seguridad de que las fotos enviadas se destruirán en un máximo de 10 segundos, lo que proporciona a niños adolescentes a perder la vergüenza y aventurarse a tomarse fotografías a si mismo en diversas situaciones y posteriormente compartirlas. Pero alguien con malas intenciones podría realizar una captura de pantalla para luego coaccionar al menor.

Pero como en el caso anterior las aplicaciones en si no son el problema, sino el uso que se hace de esta. Por ejemplo una aplicación como Ask.fm es un lugar donde se realizan preguntas y respuestas, pero normalmente las expresiones y los temas de conversación que se producen en ellas no son lo que se dice apropiadas para un niño.

En todos estos casos es fundamental la información y la buena comunicación entre padres e hijos. Es muy importante que los niños confíen en sus padres y sepan que deben pedir permiso y consejo antes de descargar cualquier aplicación. 

Diego Fernández. Redactor de Guiainfantil.com