Manchas en la cara durante el embarazo

Los cambios hormonales producen manchas en la piel de la embarazada

Victoria VerdúGinecóloga

El embarazo o los tratamientos de fertilidad pueden producir la aparición de manchas en la cara. Las manchas oscuras en la piel que surgen generalmente a raíz del embarazo, son conocidas por la denominación médica de cloasma o melasma. Suelen aparecer en torno al cuarto o quinto mes de gestación y se localizan principalmente en la zona de la frente, los pómulos, la nariz y el labio superior. 

La causa principal de la aparición de estas manchas reside en las importantes variaciones hormonales que se producen en la mujer durante el embarazo y que conllevan un aumento en la producción de melanina. Esta sustancia es la responsable de la fabricación del pigmento natural que da color a zonas del cuerpo como el cabello o la piel. 

Cloasma o manchas en la piel de la embarazada

Manchas en la cara durante la gestación

La aparición del cloasma no está asociada únicamente al embarazo. Esta afección también puede producirse por algún tratamiento hormonal anovulatorio, dirigido a inducir la ovulación cuando ésta no se produce de manera natural y hay que recurrir a tratamientos de reproducción asistida con la estimulación hormonal. 

De la misma forma que los cambios hormonales ligados al embarazo producen la aparición de las manchas en la piel, los tratamientos con hormonas también aumentan la producción de melanina, y, por tanto, también pueden producir el cloasma

¿Cómo se pueden tratar estas manchas del embarazo?

Las manchas en el embarazo afectan generalmente a aquellas mujeres que, de por sí, ya presentan una piel más oscura, porque están predispuestas genéticamente a producir una mayor cantidad de melanina. Aún así, cabe destacar que según un estudio de la Academia Estadounidense de Dermatología (AAD en sus siglas en inglés), hasta un 70% de las mujeres embarazadas presentan manchas oscuras en la piel, conocidas también por el sobrenombre de ‘máscaras del embarazo’.  Por lo que, si durante la gestación aparece este tipo de marcas, no hay que alarmarse porque no conllevan ningún tipo de patología asociada que pueda afectar a la madre o al bebé.

La exposición al sol es otra de las causas que puede incrementar la aparición de las manchas durante la gestación o los tratamientos hormonales, por lo que es recomendable evitar un contacto directo y/o prolongado con los rayos UVA, sobre todo durante los meses de verano. Además, también es necesaria la utilización de protectores solares para prevenir los efectos nocivos de los rayos solares, preferiblemente de una protección alta o pantalla total, y ropa adecuada que cubra las zonas de la piel más sensibles.

Las manchas en la piel ligadas al embarazo en la mayoría de los casos desaparecen después de dar a luz. A pesar de ello, es recomendable que en las semanas posteriores, la madre continúe protegiéndose de la exposición excesiva al sol. 

Si pasado un determinado tiempo, el cloasma continúa sin desaparecer, es aconsejable acudir a un médico especialista, en este caso un dermatólogo, que nos indique qué tratamiento concreto podemos seguir para solucionar nuestra afección.