La natación en el embarazo

Beneficios de nadar estando embarazada

Sara Cañamero de LeónMatrona

La natación es considerada uno de los mejores deportes para las mujeres embarazadas, recomendada por diferentes profesionales, debido a que es un ejercicio aeróbico que beneficia no sólo a madre, sino también al bebé, ya que gracias a su práctica le llegan mejor los nutrientes y el oxigeno.

Ventajas de nadar en el embarazo

Natación en el embarazo

Como con todos los deportes, recomendamos a las mujeres que si no son nadadoras habituales empiecen poco a poco, para ir entrenando con el tiempo y cada día tener un poco más resistencia. Si nunca se ha practicado este tipo de deporte, no es mala idea empezarlo en el embarazo, pero solemos recomendar que las mujeres lo practiquen bajo supervisión de un monitor, para que corrija posibles malas posturas.

Son muchos los beneficios de este deporte acuático:

- Es de bajo impacto para las articulaciones y sobre todo para el suelo pélvico.

- El riesgo de lesión se considera bajo.

- Ayuda al control de peso, aunque en el agua todas nos sentiremos ágiles independientemente del peso que hayamos cogido.

- La inmersión en agua tiene efectos relajantes.

- La práctica del ejercicio ayuda a dormir mejor

- Muchas mujeres refieren tener más energía desde que practican este tipo de deporte de manera regular.

- Al estar en flotación, las molestias en la espalda, sobre todo en la zona lumbar tan típica en esta etapa de la vida de la mujer disminuyen mucho.

Precauciones a la hora de practicar natación embarazada 

- Evita entrar en el agua mediante zambullidas, durante el embarazo usa escaleras para bajar despacio. No sólo por los cambios de temperatura, sino para evitar posibles impactos sobre el vientre.

- Usa el estilo de natación que sea más cómodo para ti, y te sientas más experta. No está mal que cambies de estilo para trabajar diferente grupos musculares.

- Lleva una respiración calmada y sosegada. No te fatigues demasiado, ya que correrás el riesgo de no oxigenarte bien.

- Evitamos comer justo después de grandes comidas.

- Mantente hidratada, bebe agua a menudo aunque no tengas sensación de sed.

- No nades en piscina pública en el caso de que hayas roto la bolsa de las aguas, tengas sangrado vaginal o el médico o la matrona lo contraindiquen.