Hemorragias vaginales en el embarazo

¿Por qué se producen las pérdidas de sangre en el embarazo?

Las hemorragias vaginales en el embarazo son los sangrados que se producen a través de la vagina. No todas las hemorragias vaginales tienen la misma causa ni la misma conscuencia para la gestación.

Son muy distintas las hemorragias vaginales que se producen en el primer trimestre del embarazo que las que se producen en el tercer trimestre. Por este motivo, los sangrados vaginales en el embarazo se han dividido en dos grupos.

Hemorragias vaginales en el primer trimestre del embarazo

Mujer embarazada en médico preocupada

Todas las mujeres embarazadas que tengan una hemorragia en el primer trimestre del embarazo deben acudir al ginecólogo para evaluar el estado de su gestación. Un examen pélvico correcto y una ecografía transvaginal son las primeras pruebas que te realizarán tras una pérdida de sangre vaginal en el primer trimestre del embarazo. La ecografía es una técnica muy útil para averiguar cuál es la causa del sangrado.

Las hemorragias que se producen durante los tres primeros meses de embarazo obedecen a las siguientes causas: aborto, amenaza de aborto, embarazo ectópico y enfermedad trofoblástica. También puede aparecer por otras causas distintas, como son lesiones a nivel de la vagina o a nivel del cuello uterino que pueden dar manifestaciones de hemorragia. 

Generalmente, la hemorragia vaginal se acompaña de molestias en el abdomen, más concretamente en el bajo vientre, o incluso de dolor más o menos intenso. En el caso del aborto, la hemorragia vaginal suele ir acompañada de molestias que se localizan fundamentalmente en el hipogastrio, mientras que en el caso de embarazo ectópico se encuentra en una o ambas fosas ilíacas. El sangrado asociado a la enfermedad trofoblástica generalmente es sin dolor. No existe una correlación entre la cantidad del sangrado y la causa que lo provoca. 

Tratamiento de los sangrados vaginales en el primer trimestre del embarazo

Aborto. El tratamiento dependerá la cantidad del sangrado y de los síntomas que lo acompañen (dolor abdominal). Tras la ecografía, se puede esperar a que se produzca el aborto de manera espontánea o, por el conttrario, practicar un legrado uterino, bajo anestesia general, que suele ser la practica más habitual para vaciar el contenido del útero.

Embarazo ectópico. Suele resolverse con un tratamiento quirúrgico, que puede ser conservador, es decir, conservando la trompa de Falopio o bien puede ser radical, lo que implicaría la exéresis de la trompa o salpinguectomía.

Hemorragias vaginales en el tercer trimestre del embarazo

Aunque las hemorragias vaginales son más habituales en el tercer trimestre del embarazo, también pueden ocurrir un poco antes, es decir, en el segundo trimestre del embarazo. Las principales causas de hemorragia vaginal en los tres últimos meses del embarazo son la placenta previa o el desprendimiento prematuro de placenta.

Placenta previa: cuando la placenta está colocada sobre cuello uterino o muy cerca de él. La placenta previa suele producir una hemorragia de sangre roja, fresca, sin que se acompañe de dolor abdominal,

Desprendimiento prematuro de la placenta: cuando la placenta se desprende antes de tiempo. La placenta se desprende normalmente después del nacimiento del bebé. El desprendimiento prematuro de placenta da lugar a una sangre oscura, aunque en ocasiones puede ser también roja, y generalmente está acompañado de molestias o de dolor abdominal intenso, debido a las contracciones uterinas.

Tratamiento de la hemorragia en el tercer trimestre del embarazo

Ante un sangrado en el tercer trimestre de la gestación, hay que acudir inmediatamente al hospital para realizar una ecografía y determinar la localización de la placenta y si existe o no un desprendimiento placentario. También de manera simultánea, debe realizarse una monitorización fetal para estudiar el grado de sufrimiento fetal y valorar si lo más indicado es adelantar el parto.

La cesárea está indicada en casos de placenta previa oclusiva (la placenta cubre completamente el cuello del útero impidiendo el parto vaginal). Cuando existe un desprendimiento de la placenta o estamos ante una placenta previa marginal (es decir, la placenta llega al borde del borde del cuello uterino, pero no lo cubre) y no existe sufrimiento fetal se puede intentar el parto vaginal bajo un control estricto.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com