Congestión nasal en el embarazo

Cómo aliviar la congestión y sangrado nasal si estás embarazada

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Tanto la congestión nasal como el sangrado por la nariz con afecciones comunes que están asociados a catarros, infecciones o procesos alérgicos. Sin embargo, estas molestias son bastante normales durante toda la etapa del embarazo. Y es que, los cambios hormonales, sobre todo el aumento de la progesterona y los estrógenos, provocan que aumente el flujo de sangre en las mucosas, y esto es el principal causante tanto de la congestión, como una mayor frecuencia de sangrado nasal.

Qué hacer para aliviar la congestión en el embarazo

Congestión en el embarazo

La congestión nasal, es esa sensación de nariz tapada y una mayor dificultad para respirar. Lo primero que debemos saber es que obstetras y ginecólogos desaconsejan el uso de medicamentos para la descongestión nasal ya que pueden estar asociados con casos de infarto fetal. Por ello, y salvo casos concretos prescritos por los médicos, se suele recurrir a los remedios naturales.

- El método más recomendado son las soluciones salinas. Se trata de lo que se conoce como 'agua de mar'. Limpian la nariz y se pueden usar tantas veces como se deseen.

- Beber abundante agua. No sólo es básico durante el embarazo para tener buena salud y estar bien hidratada, sino que además ayuda a hidratar la mucosa nasal.

- Evitar ambientes secos y cálidos y el uso de calefactores.

- Por el contrario, sí es recomendable usar humidificadores ya que ayudan a descongestionar, sin embargo, no están aconsejados para embarazadas asmáticas, ya que pueden provocar una crisis.

- No utilices perfumes muy concentrados y no entres en contacto con productos irritantes.

Qué hacer contra el sangrado nasal en el embarazo

La hemorragia nasal, es común que suceda durante la gestación de forma espontánea cuando la mujer se suena la nariz. Para intentar evitarla:

- Los alimentos ayudan. La vitamina C fortalece los capilares y reducen el riesgo de sangrado.

- Sonarse la nariz con suavidad y estornudar con la boca abierta sin reprimir el estornudo es más que aconsejable.

- Si la nariz está muy reseca y existen grietas, se pueden lubricar los orificios con vaselina.

Si la nariz te sangra, has de sentarte e inclinarte ligeramente hacia delante. Haz con los dedos índice y pulgar una pinza sobre los orificios y respira por la boca. Mantén esta posición hasta que la sangre coagule. No gires la cabeza hacia atrás para evitar tragar la sangre, ya que podría provocarte vómitos o náuseas.