La placenta y sus problemas durante el embarazo

Qué es la placenta previa y el desprendimiento de placenta

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

La placenta es el órgano más importante durante el embarazo. Su objetivo es suministrar al bebé alimento y oxígeno. Le proporciona seguridad y hace de barrera para evitar que lleguen algunas sustancias nocivas hasta el feto. También es un lugar idóneo para que éste pueda deshacerse de todo lo que no le sirve. En definitiva, un perfecto nexo de unión entre madre e hijo. Pero, ¿qué pasa cuando la placenta presenta algún problema? 

La placenta previa en el embarazo

Mujer embarazada en monitores

Uno de los problemas que pueden surgir  durante el embarazo es la llamada placenta previa. Esto se produce cuando la placenta crece en la parte más baja del útero y tapa la abertura del cuello uterino de forma parcial o total (el cuello uterino es el lugar por donde tiene que salir el bebé durante el parto). 

El útero crece durante el embarazo, a medida que va creciendo el bebé. Al principio la placenta suele estar en la parte baja del útero, pero a medida que éste se estira, la placenta se va desplazando hacia la parte superior del útero. De esta forma queda despejado el canal de parto. El problema llega cuando la placenta no sigue su rumbo natural y se queda en la zona inferior. En este caso se dan tres tipos de placenta previa, que se detectan mediante una ecografía

- Marginal: la placenta no tapa el canal de parto. Está a un lado del cuello uterino

- Parcial: la placenta tapa parte del cuello uterino

- Total: la placenta cubre la totalidad del cuello del útero

El principal síntoma suele ser un sangrado vaginal repentino, que se da al final del segundo trimestre de embarazo o al principio del tercer trimestre. Puede detenerse y comenzar de nuevo al cabo de unos días o semanas. En la mayoría de los casos, tras estos síntomas puede desencadenarse un parto prematuro y mediante cesárea.

No es un problema común. La placenta previa se da en una de cada 200 embarazadas. Tienen más riesgo las mujeres que presentan un útero con alguna anomalía en su forma, en embarazos múltiples o mujeres que ya han tenido muchos embarazos antes. El tabaco y la avanzada edad de la embarazada también pueden contribuir a que se produzca placenta previa.  

Desprendimiento prematuro de la placenta durante el embarazo

Uno de los mayores riesgos que pueden darse durante el embarazo es el desprendimiento prematuro de la  placenta. Es una situación muy grave para madre y bebé, pero se da en muy pocas ocasiones (la más grave, en uno de cada 1600 embarazos). Se produce cuando la placenta se separa del útero antes del parto. 

Se puede producir por un golpe en la zona baja del abdomen (una caída, un accidente de tráfico... ) o por un cambio repentino en el volumen del útero, por ejemplo, por una pérdida del líquido amniótico). 

Existen algunos factores de riego que pueden desencadenar el desprendimiento repentino de la placenta, como el tabaco, las drogas, el alcohol, la hipertensión, la diabetes o la edad avanzada de la madre.

Entre los síntomas, un fuerte dolor abdominal, contracciones uterinas y sangrado vaginal. En algunos casos esta situación desencadena en una cesárea de urgencia. 

Placenta envejecida en el embarazo

La placenta es un órgano que va envejeciento según avanza el embarazo. Tiene un ciclo de vida que finaliza con el parto, es decir, de no más de 42 semanas. Cuando la placenta madura más rápido de lo normal, se habla de placenta envejecida o placenta vieja. En el momento en el que este órgano no cumple sus funciones y deja de proporcionar el alimento y oxígeno adecuados al bebé y se da una insuficiencia placentaria, el ginecólogo se planteará si es conveninete inducir el parto para evitar riesgos para el bebé.

Entre los factores de riesgo para que la madre sufra envejecimiento de la placenta o insuficiencia placentaria están la hipertensión, el tabaco, alguna enfermedad renal o algún problema vascular de la madre.