Prevención y control de los embarazos de alto riesgo

Consejos para evitar y controlar un embarazo de alto riesgo

A pesar de que el embarazo es una de las etapas más hermosas en la vida de la mujer, muchos factores sociales, médicos o de otra índole pueden poner en peligro la vida de la futura mamá y de su bebé.

Los embarazos considerados de alto riesgo aparecen con una frecuencia del 10% y requieren un control por parte de los padres y del médico para evitar problemas tan graves como los partos prematuros o la muerte fetal o de la gestante. Entre las causas que provocan un embarazo de alto riesgo algunas pueden evitarse, como los problemas por tabaquismo o alcoholismo, mientas que otros requieren un control al surgir en el embarazo, por ejemplo la diabetes gestacional.

Prevenir un embarazo de alto riesgo

Control del embarazo de alto riesgo

Según el doctor Víctor M. Meneses del Colegio de Ginecología y Obstetricia de México, existen algunas enfermedades que pueden complicarse en caso de que la paciente se quede embarazada, por ejemplo las enfermedades cardiovasculares, problemas renales, hipertensión arterial, cáncer o diabetes. Si la mujer que busque tener un hijo padece alguna de estas dolencias, debe consultar previamente al especialista para reducir los riesgos en el embarazo.

De igual modo, el experto recomienda planificar, en la medida de lo posible, el embarazo en pareja, sobre todo si se cuenta con antecedentes familiares o un historial médico que favorezca una gestación de alto riesgo, y realizar, a su vez, consultas prenatales.

Como consejos prácticos, se debe tener en cuenta la edad materna, ya que mujeres menores de 18 años y mayores de 40 entran en el grupo de riesgo. También se debe eliminar el consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias perjudiciales, mantener una buena alimentación antes y durante el embarazo y esparcir los embarazos un mínimo de 18 meses para ayudar a la recuperación materna.

Control de un embarazo de alto riesgo

En muchas ocasiones no se puede evitar tener un embarazo de alto riesgo, ya sea por problemas médicos como la anemia materna o la diabetes, o por problemas sociales como embarazos adolescentes o tardíos. En este caso, es fundamental llevar a cabo controles médicos que aseguren el buen desarrollo de la gestación.

Una vez que se detecta la causa del embarazo de alto riesgo, la frecuencia de las revisiones ginecológicas varían, pero siempre se debe controlar el peso y la tensión arterial, la frecuencia cardíaca fetal, la dinámica uterina y realizar algunas pruebas como análisis de sangre, controles de orina, ecografías y amniocentesis.

A su vez, el especialista debe mantener informados a los futuros papás de las posibles complicaciones, la dieta, controles y medicación, en su caso, que se debe seguir, y, muy importante, debe enseñarles a reconocer las señales de alarma que requieran una intervención médica de urgencia.

. Colaboradora de GuiaInfantil.com