Cuando el niño adoptado ha vivido un hecho traumático

Consejos para padres con niños adoptados que vivieron algún trauma

Ana María LinaresPsicóloga Sanitaria

Cuando un niño es dado en adopción es porque las cosas no han salido bien y hay una familia que no ha podido hacerse cargo de él. Éste hecho tiene que hacerte pensar que los orígenes del niño no son los ideales y que es muy probable que haya vivido un hecho traumático más allá de la adopción que, de por sí, es un hecho traumático.

Pero, aparte de la adopción, es fácil que el niño haya vivido otros hechos traumáticos: malos cuidados,  maltrato, abusos de todo tipo, que haya vivido en zonas donde se hayan dado catástrofes, guerras, que haya visto morir a sus familiares de una forma brusca, que lo hayan separado por la fuerza de su familia… Todo esto lleva una serie de pérdidas y de heridas que muchas veces el niño no llega a entender y por tanto, no sabe gestionar y/o comunicar pero que se manifiestan en comportamientos llenos de ira, rabia, pesadillas… que los padres no entendemos.

Cómo pueden ayudar los padres adoptivos al niño que ha sufrido un trauma

Niña negra triste

En una adopción, el niño es una víctima. Ser adoptado no es una suerte, o sí, pero dentro de una situación desafortunada. A ningún niño le gusta ser adoptado. A un niño le gusta ser normal. Tener un papá y una mamá, vivir en una casa, que le quieran… Si le hubieran dejado elegir, seguro que hubiese preferido haber nacido directamente en una familia que le ofreciese todo eso desde el principio. Aquí tienes algunos consejos para intentar llevar esta situación lo mejor posible:

1. Reconoce la realidad de tu hijo. Asume que viene de una situación de por sí difícil y acéptale sin condiciones.

2. Recuérdale continuamente que estás ahí, que le quieres,… refuerza el vínculo y su seguridad en vuestra relación y en él mismo. 

3. No intentes saber más de la cuenta, no le presiones para que te cuente cosas ni las juzgues porque se sentirá atacado y se cerrará en banda. Él niño irá compartiendo sus experiencias según se sienta cómodo y tú sólo debes escuchar.

4. Busca normalizar su situación: hazle entender que hay muchos niños que pasan por situaciones difíciles, que hay muchas circunstancias y que él no ha tenido la culpa de nada de lo que le ha ocurrido.

5. Sé paciente: aprende a observar, a leer entre líneas y a detectar necesidades.

6. Sé discreto y no trates de justificar. A veces, puedes sentirte sobrepasado por la realidad del niño y puedes tener la necesidad de hablar sobre la historia de tu hijo porque se le juzga muy duramente sin saber, pero eso no te corresponde. Es difícil callarse ante ciertos comentarios pero es la intimidad de tu hijo, son sus vivencias y, realmente a nadie le importa. En todo caso tendrá que ser él quien la cuente cuando considere.

7. Pide ayuda a un profesional para que te oriente como padre sobre el modo de afrontar la realidad del niño. A veces pensamos que hay que llevar al niño a que lo vea un profesional pero no siempre está preparado ni sabe en qué consisten ese tipo de cosas. Muchas veces, a través del trabajo directo padre – terapeuta, se logran cambios indirectos en el niño que son más efectivos y menos bruscos.