La custodia compartida. Ventajas y desventajas para los niños

Analizamos las ventajas y las desventajas de la custodia compartida para los niños

La separación o el divorcio de los padres afecta a los hijos por más que se intente aminorar la carga negativa que conlleva para la vida de los pequeños. La custodia compartida parece la solución más equilibrada en caso de ruptura del matrimonio pero este modelo tiene sus ventajas y sus desventajas.

En cualquier caso, la forma en que el niño gestione la separación de los padres y el cambio inevitable que se va a producir en su vida dependerá mucho de la relación que mantengan los padres entre sí. Condenados a entenderse por el bienestar de los niños, la custodia compartida obliga al menos al diálogo y a la comunicación.

Ventajas de la custodia compartida para los niños

NIño triste

Si antes lo habitual era que la madre se quedara con la custodia tras el divorcio, hoy es la custodia compartida lo que más se recomienda para que la separación no resulte tan traumática para los más pequeños. Y es que este modelo de custodia tiene una serie de ventajas.

- La ruptura es menos traumática para el niño porque ninguno de los progenitores desaparece de su día a día. La familia ha cambiado, pero no se ha roto.

- Al pasar el mismo tiempo con ambos progenitores, el niño no tiene la sensación de abandono que sufre cuando pasa mucho tiempo sin ver a uno de los dos. 

- El niño ahora tiene dos familias en lugar de una y eso debe tomarse como un añadido a su vida y no como una pérdida. El papel de los progenitores y su buena comunicación es fundamental para que esto ocurra.

- Como la custodia compartida exige la constante comunicación entre los progenitores, el niño no se ve en la necesidad de actuar como intermediario entre las partes, un papel que nunca deberían asumir los menores.

Desventajas de la custodia compartida para los niños

Aunque la custodia compartida pueda parecer la panacea y el remedio mágico para que los niños no sufran las consecuencias negativas de un divorcio, lo cierto es que también tiene sus desventajas.

- En algunos casos de custodia compartido el niño permanece siempre en la misma casa y son los progenitores los que se trasladan, pero la mayoría de las veces es el niño el que cambia de casa en cada periodo de custodia y eso puede generar cierta inestabilidad.

- Tanto para el rendimiento escolar como el desarrollo emocional de los niños requiere seguir cierta rutina, algo que se pierde al tener dos casas. Cuando el niño ya se está adaptando a las costumbres y normas de un progenitor, tiene que trasladarse a casa del otro.

- Con este modelo de custodia también puede verse afectado el comportamiento del niños. Dos progenitores, dos casas, dos entornos diferentes cada uno con sus reglas, con sus ejemplos y con sus modos de enseñar. Puede que el niño sienta cierta confusión y se rebele ante las diferentes formas de educar.

Laura Vélez. Redactoria de Guiainfantil.com