Ventajas y desventajas del cuarto compartido para los niños

¿Es positivo que los hermanos compartan la habitación?

Cuando en la familia hay dos o más hijos llega el momento de plantearnos cómo distribuirles en la casa: ¿es más ventajoso que compartan habitación, o por el contrario sería contraproducente esta decisión ya que podría frustrar el desarrollo individual de los niños?.

En muchas ocaciones es el limitado espacio del hogar el que aboga a los padres a optar porque sus hijos compartan habitación. Aunque en otros casos, todo puede depender de las ventajas e inconvenientes que pueda aportar a nuestros hijos esta decisión.

6 ventajas de que los hermanos compartan habitación

Hermanos que comparten dormitorio

1. Se crea un vínculo mayor entre los hermanos ya que tienen un espacio común en el que compartir confidencias y juegos.

2. Hace que los niños sean más solidarios a la hora de compartir sus juguetes o objetos más preciados, y disminuyen los celos entre hermanos.

3. Los hermanos se coordinan en hábitos y horarios, lo que es más ventajoso para los padres.

4. Los niños se sienten más seguros cuando se van a dormir ya que cuentan con la la compañía de sus hermanos.

5. Favorece el descanso de los niños ya que la seguridad que les aporta el sentirse acompañados disminuye sus miedos y favorece la relajación.

6. Es más divertido para los niños ya que además de compartir confidencias pueden compartir juegos antes de dormir.

6 desventajas del cuarto compartido entre hermanos

1. Les genera inseguridad cuando no cuentan con la figura de su hermano/a a su lado, ya que se acostumbran a su compañía.

2. El despertar de uno de los hermanos puede alterar el sueño del otro, aunque en ocasiones los niños se acostumbran y no escuchan los llantos de sus hermanos por la noche y duermen plácidamente a pesar de los gritos de su compañero de habitación.

3. Les puede alterar las conductas del sueño hasta que se acostumbran a las nuevas rutinas.

4. Les hace ser menos independientes a la hora de tomar algunas decisiones.

5. Pierden en cierta medida parte de su identidad individual al no contar con un espacio propio e independiente.

6. En la preadolescencia y en la adolescencia los expertos recomiendan que los niños tengan su propio espacio ya que a estas edades sienten una necesidad de intimidad y de individualidad que les ayuda a desarrollar su propia identidad.

Cristina González Hernando. Redactora de Guiainfantil.com