Cómo pueden usar los padres el Mindfulness

Cómo usar el Mindfulness en la educación de los niños

Patricia Díaz-CanejaCoach de Mindfulness

¿Cuántas veces los padres se ven inmersos en un ataque de nervios, de ira, de descontrol con sus hijos? ¿Cuántas veces se escuchan a sí mismos repitiendo las frases de sus propios padres que juraron nunca repetir? ¿Cuántas veces se preguntan por qué no disfrutan más de sus hijos?

La práctica de Mindfulness o atención plena puede ser una gran ayuda para desconectarse de ese 'piloto automático' que hace que se reaccione de manera descontrolada, y comenzar a responder conscientemente. Es lo que se llama la práctica de la paternidad consciente. Saber desde dónde se educa y por qué hacemos lo que hacemos. Por eso, la paternidad consciente ayuda a ser padres abiertos, atentos, flexibles y compasivos.

El Mindfulness enseña a ser un padre responsable

Padre con hijos

No existe el padre perfecto, sí el padre respondable. Mindfulness no dice cómo educar. Ayuda a darse cuenta de cómo se educa, y de decidir responsablemente cómo educar. Una paternidad consciente no implica una perfección, pero sí una gran responsabilidad por parte del adulto.

Muchas veces en el fondo de muchos conflictos está el deseo, no siempre reconocido, de tener un hijo diferente al que se tiene, uno que responda a las propias expectativas o deseos. Y solo cuando se abren los ojos y se es capaz de ver la grandeza del hijo, con claridad y limpia de las propias expectativas, se puede querer realmente y disfrutar de ese amor. Al final, es aceptar, sin juicio, que los hijos son lo que son, no lo que uno desea que sean. 

Cómo pueden utilizar los padres el Mindfulness 

Lo ideal para introducirse en la práctica de Mindfulness es hacerlo con un profesional que acompañe. Si bien la clave es la práctica continuada, es importante, al menos al principio, un guía que acompañe el proceso.

Suele comenzar con la respiración, que se convierte en el ancla al presente. Cuando se escucha la propia respiración, uno se encuentra completamente en el presente. A partir de ahí, y gracias a diferentes prácticas, uno va siendo cada vez más consciente de dónde está, de cuáles son sus sensaciones físicas, sus emociones y sus pensamientos en cada momento. 

Ejemplo de cómo usar Mindfulness en la vida cotidiana  

Son las ocho de la noche, y cansado o cansada de todo el día, uno se dispone a guardar en los armarios de sus hijos la ropa que acaba de planchar. 

Hay varias opciones:

a) Llevar la ropa por inercia, sin saber en qué se piensa, simplemente como un autómata. Es algo que uno tiene muy aprendido y lo hace sin darse cuenta.

b) Llevar la ropa pensando en lo que ha ocurrido ese día en el trabajo.

c) Llevar la ropa pensando en lo tarde que es, qué cansado está uno y que aún hay que hacer la cena.

d) Llevar la ropa despacio, observándola, siendo consciente de quién es el dueño de esa ropa. Incluso sonriendo sutilmente. Sintiendo a través de esa ropa que se ha planchado con cariño, todo el amor que uno siente por su hijo o hija. Oliendo la ropa recién planchada. Abriendo despacio los cajones, colocándolo con cuidado. Siendo consciente de lo que se hace en ese momento, y disfrutándolo.

Es posible que esto suene complicado, o estúpido incluso. Es posible que se piense '¡vaya! ¡con todo lo que tengo que hacer ahora encima a guardar la ropa con cariño! Yo no soy capaz de hacerlo'.

No es tan difícil como parece, pero tampoco es muy fácil. Pero todo el mundo puede hacerlo si quiere. Y esta es la clave: desear hacerlo, o al menos probarlo. Los beneficios son enormes, y el cambio que se produce en uno mismo y en quien nos rodea casi abrumador. Sólo hay que probar.

Como dice Myla Kabt-Zinn, cada vez que uno elige la amabilidad en lugar de la crueldad, la comprensión en lugar del juicio, la aceptación en lugar del arrepentimiento, los niños crecen y se fortalecen.